Atrás quedaron aquellos abrazos republicanos, los que sellaron alianzas y originaron la tan mentada Concordia Colorada entre Horario Cartes y Mario Abdo Benítez, unión de movimientos en el marco de la célebre "Operación Cicatriz".
El movimiento liderado por Cartes, Honor Colorado, este martes emitió un comunicado para exponer su posición sobre la elección de la mesa directiva del Senado. En la nota, los dirigentes de la agrupación política aseguran que la decisión de elegir a Óscar "Cachito" Salomón, puso en evidencia el "contubernio entre los sectores más radicalizados de la izquierda" y lamentan que haya sido acompañada por legisladores electos de la ANR.
Por otro lado, señalan que "se lamenta la hipócrita actuación del titular del Poder Ejecutivo (Mario Abdo Benítez) cuya injerencia ha estado, una vez más, enfocada en debilitar y no en fortalecer la nucleación política que lo consagró presidente de la Republica".
En la nota, incluso echan en cara a Marito que la fuerza política de Cartes fue la que lo salvó al actual mandatario de un posible juicio político (en varias oportunidades), de escándalos de corrupción que salpicaron a su entorno, e incluso de una interpelación a su jefe de Gabinete y la pérdida de credibilidad.
Reacciones
Luego de conocerse el comunicado de Honor Colorado, las reacciones no se hicieron esperar. La senadora, Lilian Samaniego, recordó en sus redes sociales que "El presidente del senado (Salomón) es un Colorado, tal cual lo decidieron los senadores, la mesa directiva es pluralista integrada por distintos partidos como decidió la gente, dos veces nos pidieron votar a Llano como Presidente, ahora que tenían a un colorado no participaron de la sesión prefieren ser anti democráticos y no reconocer a las fuerzas representadas en el senado, la democracia no es cuándo a ellos les parece. Es cuando están los votos y todas las fuerzas votadas democráticamente", expresó.
https://twitter.com/LilianSamaniego/status/1407462605514588169
https://twitter.com/HugoRamirezANR/status/1407504282522427396
Así las cosas, la crisis en el Senado parece cada vez más crítica y las cicatrices ahora sí que ya no podrán ser borradas tan fácilmente.