Una política deportiva para el futuro de Paraguay

Foto: @sndpy.

Paraguay cerró su participación en los Juegos Panamericanos Junior ASU2025 con un saldo de 23 medallas: tres de oro, seis de plata y 14 de bronce. La cifra representa un avance respecto a Cali 2021, donde se habían obtenido apenas 10 preseas. En términos cuantitativos, el progreso es evidente. Sin embargo, la lectura más profunda abre un debate necesario: ¿cómo transformar el impulso organizativo de estos eventos en un acompañamiento duradero a los atletas?

En los últimos años, Paraguay ha demostrado capacidad para ser sede de grandes competencias internacionales. Albergó los Suramericanos en 2022 y ahora los Panamericanos Junior, con infraestructuras que no tienen nada que envidiar a las de países vecinos. Ese legado es invaluable: canchas, pistas, polideportivos y un know-how organizativo que pone al país en el radar regional.

Pero el siguiente paso requiere una política deportiva clara y sostenida, que dé continuidad a lo alcanzado en materia de organización. La clave está en equilibrar la inversión: mantener activa la infraestructura y acompañar a Federaciones, programas de formación y el alto rendimiento.

El modelo actual privilegia la visibilidad inmediata: mostrar al mundo que Paraguay puede recibir delegaciones internacionales. Sin duda, es un gran paso en materia de organización. Ahora, el desafío es otro: construir una política deportiva que priorice al atleta para su desarrollo.

Países vecinos que organizaron grandes eventos entendieron, tiempo después, que el salto real se produce cuando la inversión se traduce en programas continuos. Ese puede ser también nuestro camino: aprovechar la infraestructura construida y transformarla en un motor de desarrollo.

Por supuesto, el balance de los Panamericanos Junior confirma que hay talento y resultados en crecimiento. Lo que queda ahora es la consolidación de una política deportiva que convierta los logros en un proyecto colectivo y sostenible. Porque más allá de las medallas y los escenarios, ese legado será ver a Paraguay competir de igual a igual ante las potencias del continente.