Un año de sueños y desafíos: la emotiva carta de Gustavo Alfaro

Un año de sueños y desafíos: la emotiva carta de Gustavo Alfaro

Hay personas que saben poner palabras donde otros sólo ven números. Gustavo Alfaro es una de ellas. No importa si el contexto es el césped del Defensores del Chaco o un balance de fin de año: este hombre siempre encuentra cómo emocionar.

“Llegó fin de año. Momento de balance”, escribe en su carta, con el tono de quien no sólo está hablando de fútbol, sino de la vida misma. Porque eso hace Alfaro, ¿no? Toma una pelota y la convierte en símbolo, en excusa, en poesía.

El 2024 no comenzó bien para la Albirroja. Estaba rezagada en la tabla de las Eliminatorias Sudamericanas, con más dudas que certezas y un estadio que se sentía más grande por el eco de las críticas que por el aliento de la gente. Entonces llegó Alfaro, con su voz de profesor de tácticas y metáforas. Y, de repente, algo cambió.

“La pelota comenzó a rodar y afloró el ADN que clamaba por expresarse”, escribe, como si estuviera retratando un cuadro en movimiento. Lo dice Alfaro, pero lo sintió el país. Lo sintieron en Montevideo, cuando Paraguay se plantó con coraje; lo sintieron en Asunción, cuando Brasil no pudo bailar como de costumbre. Y lo siguieron sintiendo en cada partido. Porque este equipo volvió a transmitir valentía.

Alfaro habla de “recuperar valores históricos” y uno entiende que no se refiere sólo a ganar partidos. Habla de un Paraguay que se siente representado, de un estadio que dejó de ser un lugar y volvió a ser un templo, de un plantel que pelea cada balón.

“Coraje, garra, sacrificio, solidaridad y talento”, enumera. Esas palabras no sólo describen al equipo; describen al pueblo que se encolumnó detrás de una camiseta. Porque Alfaro entiende que dirigir una selección no es sólo elegir un esquema táctico: es encender algo. Y lo encendió. Él, el Cazador de Utopías. Gustavo Julio Alfaro.

El entrenador argentino cerró su mensaje con una frase que podría ser el deseo de cualquier familia al levantar una copa en Nochevieja: “Que tengamos salud para luchar, noches para soñar y desafíos por conquistar”. No promete victorias, pero promete dignidad. Y eso es lo que hace grande a este hombre que tanto queremos.