En un clima cargado de tensión, Estudiantes de La Plata cumplió este domingo con la orden de la Liga Profesional de Fútbol y realizó el pasillo para recibir a Rosario Central, recientemente reconocido campeón de la liga argentina. Sin embargo, el gesto estuvo marcado por la protesta: los futbolistas del Pincha se pusieron de espaldas, dejando claro su desacuerdo con la resolución.
La LPF había notificado oficialmente al club platense que debía efectuar el tradicional pasillo previo al partido correspondiente a los octavos de final del Clausura. La decisión surgió luego de que Rosario Central fuera declarado campeón por su posición en la tabla anual, medida que Estudiantes cuestionó públicamente al afirmar que "no se realizó ninguna votación" en el Comité.
La respuesta de los dirigentes de la AFA, y particularmente del tesorero Pablo Toviggino, avivó la tensión. El directivo afirmó que la votación sí se efectuó y que se aprobó "por unanimidad", incluso con participación de un representante de Estudiantes. El cruce entre Toviggino y Juan Sebastián Verón, presidente del Pincha, escaló en redes y terminó de encender el conflicto.
En este contexto, el pasillo —un gesto, por lo general, voluntario— se transformó en un símbolo de la disputa institucional. Con los jugadores de Estudiantes mirando hacia el lado opuesto, el reconocimiento tuvo un carácter meramente formal y reflejó el rechazo a la legitimidad del título.
