Paraguay cerró una semana deportiva para el recuerdo. Una semana de esas que te hacen caminar más alto, sonreír más grande y sentir el corazón latir más fuerte.
Todo comenzó el jueves pasado en el Defensores del Chaco, donde Paraguay venció por 1-0 a Chile. Un triunfo que olía a esperanza. Pero lo mejor estaba por venir. El martes, en Barranquilla, se logró un valioso punto ante Colombia. Un partido que pareció escrito por un guionista apasionado. Ese empate (2-2), que bien pudo ser una victoria moral, fue el paso que necesitábamos para seguir creyendo en Norteamérica 2026.
Y cuando parecía que ya había suficiente alegría en el aire, el jueves trajo un doble golpe de felicidad. Primero, una goleada por 5-0 sobre Perú en el Sudamericano Sub-17. Horas después, las chicas de futsal vencieron a Bolivia en la Copa América. Perdían 0-1, pero lograron la remontada (2-1) para asegurarse un lugar en las semifinales.
La Conmebol, desde su cuenta oficial, fue clara: “Semana soñada para Paraguay”. Porque fue eso, un sueño que se vivió despierto. Cada gol, cada pase, cada jugada, fue un recordatorio de que este país tiene más corazón que dudas, más ganas que excusas.