En un Clásico más que pobre entre Huracán y San Lorenzo de Almagro, donde ninguno de los dos equipos jugó a algo y paraban el partido cada dos por tres, las únicas perlitas que dejaron los futbolistas fueron dos patadas: una de Adam Bareiro a Rodrigo Echeverria, donde el jugador del Globo terminó con toda la cabeza ensangrentada, y la otra, la de Jhohan Romaña a su propio compañero Gastón Hernández.
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A los 43 minutos del segundo tiempo, el colombiano quiso despejar una pelota, pero en el medio se encontró con la cabeza de Hernández, quien quedó tumbado en el piso.
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Enseguida, el árbitro del encuentro hizo sonar su silbato para que el zaguero del Ciclón pueda ser asistido. Segundos más tarde, se recompuso y siguió jugando.
Fuente: ole.com.ar.