Cada 16 de marzo vuelve a encenderse un recuerdo especial en la memoria de los hinchas de Olimpia. No es una fecha más: se cumple el aniversario de una de esas noches que ayudaron a construir la identidad internacional del club del barrio Mariscal López, cuando levantó la Copa Interamericana y terminó de cerrar uno de los ciclos más gloriosos del fútbol paraguayo.
Era 1980 y el Franjeado aún respiraba el aire de un año inolvidable. Venía de conquistar la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental, títulos que habían puesto al club en la cima del mundo. Pero faltaba un último capítulo para completar aquella historia. El rival era el Deportivo FAS, campeón de la Concacaf. ¿Sumaría Olimpia otro título internacional a su gloriosa vitrina?
La serie había comenzado con incertidumbre en el Estadio Cuscatlán, donde Olimpia dejó escapar una ventaja y terminó empatando 3-3. Aquella igualdad encendió cuestionamientos de cara a la revancha. Pero en Asunción todo cambió. El Defensores del Chaco fue escenario de una actuación contundente. El equipo dirigido por Pedro Cubilla arrolló a su rival con un 5-0 que no dejó dudas.
La gran figura fue Miguel María Michelagnoli, autor de tres goles en una noche inolvidable. Los otros tantos llegaron a través de Osvaldo Aquino y Eduardo Ortiz, completando la goleada. La alegría, sin embargo, tuvo un momento de preocupación cuando Evaristo Isasi sufrió una fractura de tibia y peroné, una escena que contrastó con la celebración que se vivía en las tribunas.
Aquella copa fue más que un trofeo. Fue el cierre perfecto para una era dorada que consolidó a Olimpia como el gran referente internacional del fútbol paraguayo. Desde entonces, el recuerdo de aquella noche sigue intacto: cada aniversario revive la goleada, el hat-trick de Michelagnoli y la imagen del título que terminó de coronar al Decano como Rey de Copas de la tierra guaraní.