Hace exactamente 62 años, el estadio Defensores del Chaco vivía una noche histórica. Olimpia recibía a Boca Juniors por la Copa Libertadores de América, en el primer cruce oficial entre ambos gigantes del continente. El encuentro disputado el 7 de abril de 1963, marcó el debut del conjunto argentino en el torneo, y quedó en la memoria por la victoria franjeada.
Ante unas 45.000 personas, Olimpia se impuso por 1-0 con un gol de Benicio Ferreira, figura excluyente del encuentro. El tanto llegó a los 83 minutos, tras una jugada colectiva que desató la euforia en las gradas del coloso asunceno. El triunfo no solo tuvo valor deportivo, sino también simbólico: fue una señal de que el Decano estaba a la altura de los mejores del continente.

Una noche de leyendas
El equipo franjeado, dirigido por Aurelio González, alineó a figuras como Samuel Aguilar, Darío Segovia y Eladio Zárate. Ferreira, autor del gol, era un delantero habilidoso, nacido en Puerto Casado, que más adelante tendría paso por clubes como Racing y Boca Juniors.
Del lado xeneize, el entrenador José D'Amico presentó a jugadores históricos como Antonio Roma, Silvio Marzolini, Antonio Rattín, y los goleadores José Sanfilippo y Paulo Valentim.
Contexto copero
La edición 1963 fue la cuarta de la Copa Libertadores. Olimpia ya tenía experiencia en el certamen, mientras que Boca debutaba ese año. A pesar de la caída en Asunción, el club argentino llegaría hasta la final, donde caería ante el Santos de Pelé.
Para Olimpia, aquella victoria fue un capítulo dorado de su rica historia internacional. Y para el fútbol paraguayo, una muestra más del carácter competitivo de sus equipos frente a las potencias del continente.
Benicio Ferreira, el héroe
Ferreira, quien falleció en 2023 a los 82 años, dejó una huella imborrable en el fútbol sudamericano. Con pasos destacados en clubes de Paraguay, Argentina y Colombia, fue también internacional con la selección paraguaya. Su gol ante Boca aún resuena como uno de los grandes momentos de la historia franjeada.