Gustavo Alfaro, entrenador de la Albirroja, se mostró emocionado este miércoles en la conferencia de prensa previa al partido ante Ecuador por la fecha 17 de las Eliminatorias para el Mundial 2026.
La razón: el cariño de la gente. "El Gustavo Alfaro hombre está conmovido porque Paraguay me hizo daño", manifestó. Y explicó: "Que se entienda bien lo que quiero decir. Paraguay me rompió el caparazón de protección que tenía. Me había hecho un caparazón de protección porque los sinsabores cuando los tenemos que vivir son muy duros. Las ingratitudes pegan fuerte. Tener que irme de un lugar, como tuve que hacerlo de Ecuador porque no nos cumplieron, me dolió. Fue un duelo de 11 meses. Tener que ser valiente para callarse la boca y no decir nada es trasuntar todo por dentro. Esas cosas te hacen como los cocodrilos, que tienen una coraza que no se puede penetrar. 'Tengo la piel de cocodrilo', decía yo. 'No hay flecha que me entre'. Hasta que llegué a Paraguay. Paraguay me rompió esa estructura. Me volvió un tipo muy vulnerable, muy humano, muy cercano, que se conmueve mucho con los gestos de amor y humildad de toda la gente".
"Los niños que me abrazan y me dicen '¿en serio sos el técnico de la Selección?'... El poder magnífico y maravilloso que tiene el fútbol. Paraguay me abrió todo eso. Me siento vulnerable. Siempre digo que los afectos ganados son provisorios y los perdidos suelen serlo para siempre. Gracias a Dios, el haberme ido de Ecuador no me hizo perder el sentimiento por los jugadores ni por la gente de ese país. Tengo mucho miedo de perder el amor que la gente de Paraguay me está dando. Eso me genera una obligación y desafío muy grande", agregó, con algunas lágrimas.