Fiorella Mateos está haciendo olas, literalmente. En el Open Clasificatorio ASU 2025, celebrado recientemente en el Centro Acuático Nacional, la joven nadadora del Club Deportivo Puerto Sajonia no sólo brilló, sino que también se llevó la mejor marca técnica entre las chicas que participaron del torneo. En una competencia que reunió a los mejores talentos nacionales y extranjeros, Fiorella demostró que en el agua no hay espacio para las dudas, sólo para el esfuerzo.
Pero su historia no comienza acá, en un podio reciente o en un certamen internacional. Todo se inicia hace 15 años en el Club Deportivo de Puerto Sajonia, donde una pequeña de 4 años descubrió que el agua era su segundo hogar. "Empecé en una piletita y amaba ir a las prácticas porque amaba jugar en el agua", recuerda Fiorella en una entrevista para El Nacional. Esa misma piletita fue testigo de sus primeras brazadas torpes y de un amor que crecería con ella.
El motor de su pasión no era otro que su hermano mayor, Matheo Mateos, quien se convirtió en su mayor inspiración. Matheo —representó a Paraguay en los Juegos Olímpicos de París 2024— no sólo le mostró lo que se puede lograr en el agua, sino también cómo hacerlo con determinación y disciplina. Desde muy pequeña lo miraba competir. La admiración no era sólo de hermana menor; era el tipo de respeto que transforma las metas en propósitos y los sueños en realidades.
El camino no ha sido sencillo. Fiorella describe su rutina como un desafío constante. "El ser deportista de alto rendimiento ya es un desafío; levantarse cada día por más que el cansancio te consuma", confiesa. Sin embargo, ese cansancio se desvanece cada vez que está en la piscina, trabajando con sus entrenadores, Martín Lezcano y Rodrigo Longo, buscando la perfección.
En 2022, durante los Juegos Bolivarianos, Fiorella vivió una de las anécdotas que más atesora. Fue la primera vez que compartió selección con su hermano. Lo vio ganar una medalla de oro, un momento que quedó grabado en su memoria como un recordatorio de lo que es posible alcanzar.
También tiene claro que no está sola en este viaje. Reconoce el trabajo de la Federación Paraguaya de Deportes Acuáticos, la Secretaría Nacional de Deportes y el Comité Olímpico Paraguayo en el crecimiento de la nueva generación de nadadores. Con orgullo, afirma que el futuro del deporte acuático en Paraguay es prometedor. Y Fiorella es una muestra de ello. Tiene apenas 19 años.
Cuando se le pregunta por sus sueños, no titubea: "Como todo deportista, poder darle una medalla de oro internacional a mi país. También ir a unos Juegos Olímpicos". Esas palabras son la expresión de una joven que entiende que los sueños, para hacerse realidad, necesitan sacrificio.
Hoy, con su mejor marca técnica en el Open Clasificatorio (59.85 segundos en 100 metros estilo libre), Fiorella nos recuerda que las grandes historias comienzan con pequeños pasos. En su caso, con pequeñas brazadas en una piletita del Sajonia. Desde ese lugar de inocencia y juego, hasta un escenario internacional, su trayecto nos invita a mirar al horizonte con optimismo. Y ese horizonte tiene un nombre concreto: los Juegos Panamericanos Junior Asunción 2025.