Gustavo Alfaro llegó a Paraguay con la misma actitud que tiene un electricista cuando entra a una casa donde chisporrotean los cables: miró, suspiró y se puso a trabajar. Desde entonces, la Albirroja no ha vuelto a perder y, con cada partido, ha ido trepando en el ranking FIFA.
Hace menos de un año, Paraguay ocupaba la posición 62. Hoy está en el puesto 48 y ya dejó atrás a Chile, mientras acecha a Venezuela y Perú con la paciencia de un cazador que sabe que la presa tarde o temprano se descuidará.
El truco de Alfaro no es ningún secreto: orden, convicción y futbolistas que juegan con hambre. Ganarle a Chile (1-0) en Asunción y empatar ante Colombia (2-2) en Barranquilla fueron las últimas pruebas de que este equipo dejó de ir a los partidos con la resignación de quien va a rendir un examen sin haber estudiado.
Desde la llegada de Alfaro, Paraguay ya subió 14 posiciones. Y lo mejor de todo es que no parece tener intenciones de detenerse. A este ritmo, la Albirroja no sólo se acerca al Mundial de Norteamérica 2026: pinta como un equipo que dará pelea a cualquiera. Es la selección sudamericana que más puestos ha escalado en este último ranking.