Fue una decisión arriesgada y salió mal: Blas Riveros jugó el Clásico sin estar 100 % recuperado de su lesión (pubalgia). Dejó el campo antes de los 10 minutos, con lágrimas y visiblemente sentido.
El lateral izquierdo publicó un mensaje en Instagram, donde manifiesta su dolor: "A toda la familia cerrista. Me duele muchísimo lo que pasó en el Clásico. Soy el primero que quería estar dentro de la cancha y dejar todo en un partido importante. Volví a sentir un dolor muy fuerte por la lesión y no podía seguir. Fue una decisión difícil, pero necesaria para no agravar la situación".
"Hoy estoy completamente enfocado en recuperarme bien, trabajar fuerte y volver de la mejor manera. Mi compromiso con el club, con mis compañeros y con ustedes está inacto. Voy a volver más fuerte y con más ganas que nunca de defender esta camiseta", concluyó el defensor cerrista.
