DeportesPadre del fútbol paraguayo

Cuando el 12 de enero se vistió de blanco y negro: William Paats y el Día del Hincha Olimpista

A 150 años de su nacimiento, el neerlandés que trajo el fútbol al Paraguay y sembró la pasión olimpista sigue vivo en la memoria de cada hincha.

12 Enero de 2026
12 Enero de 2026
Cuando el 12 de enero se vistió de blanco y negro: William Paats y el Día del Hincha Olimpista

La historia comienza lejos, muy lejos de Asunción. En un puerto gris de Róterdam, un 12 de enero de 1876, nació William Paats. No era paraguayo, pero pocos hombres han dejado una huella tan profunda en esta tierra como él. Su vida dio un giro decisivo cuando, con apenas 18 años, decidió cruzar el Atlántico rumbo a un país que todavía no sabía de balones, arcos ni goles.

Llegó a Paraguay en 1894 como profesor de educación física y empresario, pero traía algo más que títulos o proyectos: traía una idea. Mientras enseñaba en el Colegio Nacional de la Capital, advirtió que el deporte aún no tenía voz ni forma en estas tierras. Entonces, casi como quien propone un juego entre amigos, lanzó una pregunta sencilla que cambió la historia: ¿y si jugamos al fútbol?

La primera pelota que rodó por Asunción fue un regalo suyo, comprada durante un viaje a Buenos Aires. Un gesto simple, casi casual, que terminó sembrando una pasión eterna. Pero Paats no era de los que se conformaban con plantar semillas al azar. Quería que aquello creciera, que echara raíces. Por eso, en 1902, reunió a un grupo de amigos para fundar un club. Entre charlas, risas y referencias a la antigua Grecia, surgió un nombre que evocaba competencia, gloria y eternidad: Olimpia. A todos les gustó. Así nació el primer club del Paraguay. Comenzaba la historia grande.

Con el tiempo, Olimpia dejó de ser sólo una institución deportiva. Se transformó en historia viva, en pasión heredada, en gloria acumulada. Es la camiseta más prestigiosa del fútbol guaraní, cargada de trofeos que brillan como testigos de hazañas inolvidables. Un gigante de Sudamérica.

Por tal razón, cada 12 de enero no sólo se recuerda el nacimiento de William Paats. También se celebra el Día del Hincha de Olimpia. No es una coincidencia. Es un homenaje doble: al hombre que sembró el fútbol y a cada corazón que late con la Franja Azabache. Porque ser olimpista no es simplemente alentar a un equipo; es llevar un pedazo de historia en el corazón. Y de las buenas.

Si Paats estuviera vivo, tal vez se reiría de tanto fervor, de tanta emoción desbordada. Pero en el fondo sabría que todo valió la pena: aquella pelota, aquella reunión, aquel nombre. Hoy, cientos de miles recuerdan ese legado. Mientras tanto, un neerlandés sonríe desde algún rincón del tiempo.

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