Gustavo Florentín ya no es el entrenador de Águilas Doradas. Las circunstancias que rodearon su salida han encendido el debate en Colombia. ¿Qué ocurrió? ¿Quién es el villano? Depende de quién cuente la historia.
Mediante un comunicado, el club acusó al paraguayo de faltas graves. "Durante las últimas semanas, se han venido presentando situaciones reiteradas de desacuerdo entre el cuerpo técnico y algunos jugadores del plantel profesional como Cristian Martínez Borja, quien en días pasados presentó su renuncia formal, motivado por diferencias serias e irreconciliables con el señor Florentín", dice la primera parte del escrito.
"La noche del 21 de abril, tras la derrota sufrida en la ciudad de Pasto, el entrenador Florentín tomó decisiones contrarias a la unidad y los principios de grupo: no compartió la cena con la delegación, se ausentó del hotel sin justificación y no acompañó al equipo en su retorno a la ciudad de Rionegro. Estas conductas, ajenas a los valores del club, no sólo rompen con el liderazgo que se espera de un director técnico, sino que atentan contra la cohesión y el respeto que deben existir entre todos los miembros de la institución", señalan.
La acusación es que Florentín no formó parte de la concentración y llegó al club recién en la madrugada. El entrenador paraguayo negó todo. "Me molestó bastante lo que salió, es todo falso", manifestó este lunes en una entrevista para la 1020 AM. "Después del partido tuvimos una reunión con algunos de mis representantes, pero no dentro del hotel. El restaurante estaba cerrado. Mi salida es por algo personal", aseguró.