Belgrano escribió la página más grande de su historia. En un Mario Alberto Kempes colmado y con una final que tuvo de todo, el equipo cordobés derrotó por 3-2 a River Plate y logró su primer título de liga en una definición que quedará entre las más memorables de los últimos tiempos.
El encuentro comenzó con tensión y con dos equipos decididos a imponer condiciones. River Plate consiguió abrir el marcador a los 18 minutos del primer tiempo gracias a una acción profunda que terminó con Facundo Colidio definiendo tras una asistencia al espacio de Galván.
Pero la ventaja duró poco. Belgrano reaccionó a tiempo y encontró el empate en el minuto 24 a través de Leandro Morales, que ganó en el juego aéreo y devolvió la igualdad para alimentar la ilusión de una hinchada que ya empezaba a sentir que algo distinto podía pasar.
El desarrollo fue equilibrado, con momentos repartidos y defensas que dejaron espacios. River volvió a golpear en el complemento: Colidio recuperó una pelota en ataque y asistió nuevamente a Tomás Galván, que definió cruzado para poner el 2-1 y acercar al Millonario al trofeo.
Sin embargo, Belgrano no dejó de creer. Nicolás Fernández tuvo una ocasión clara que encontró una salvada providencial de Martínez Quarta, pero el delantero tendría revancha. A 5 minutos del final, un penal sancionado —vía VAR— por mano de Rivero le permitió igualar el marcador.
Y cuando parecía que la historia iba camino al alargue, apareció otra vez el héroe de la noche. Fernández aprovechó el envión anímico y anotó el 3-2 definitivo para desatar la locura celeste.
El pitazo final encontró a jugadores e hinchas abrazados, incrédulos y emocionados. Belgrano había hecho realidad el sueño más grande de su historia: vencer a River en una final inolvidable y levantar, por primera vez, un título que quedará grabado para siempre en la memoria pirata.