Pablo Guiñazú, recordado ídolo de Libertad, vuelve al club paraguayo. Esta vez, como director técnico. Su llegada genera expectativas entre los hinchas, quienes confían en que el liderazgo y la disciplina que caracterizaron su carrera como jugador se reflejen en su manera de dirigir.
Un estilo de juego definido por la garra, la intensidad y la salida limpia
Guiñazú se destacó por su entrega y disciplina táctica. Estos rasgos se trasladan ahora al banquillo: sus equipos buscan controlar el mediocampo, presionar de manera intensa y mantener un orden defensivo sólido. Un sello distintivo es la salida con balón al suelo desde el arquero o la defensa, sin importar la presión que ejerza el rival en cada saque de arco. La recuperación alta y la capacidad de transición rápida son elementos clave en el estilo que propone como entrenador.
Estrategia y versatilidad
Durante su paso por Talleres y Atlético Tucumán, Guiñazú mostró flexibilidad táctica, adaptando el esquema según el rival. Aunque prefiere un 4-3-3 o un 4-2-3-1, la esencia se mantiene: intensidad, solidaridad defensiva, salida limpia y jugadores bien sincronizados en la presión alta.
Liderazgo y mentalidad ganadora
Guiñazú imprime su carácter dentro y fuera del campo. La disciplina, la concentración y la mentalidad de equipo son pilares en su enfoque. Para los jugadores de Libertad, esto representa no sólo un desafío táctico, sino también un aprendizaje de compromiso y resiliencia.
La tarea de "Cholo" Guiñazú no es fácil: debe conseguir mejores resultados que Sergio Aquino.