Albino Alonso Zapag, el dirigente que devolvió la gloria al básquet de Olimpia

22 Julio de 2025
22 Julio de 2025
Albino Alonso Zapag, el dirigente que devolvió la gloria al básquet de Olimpia
Foto: @OlimpiaKings.

Por fin. 6 años después, Olimpia volvió a tocar el cielo con las manos en el baloncesto nacional. Y no fue un título más. Fue el número 35. El más ganador. Pero más allá del número y de la estadística, hubo algo en este campeonato que huele a revancha, a limpieza, a reconstrucción.

Apareció un nombre nuevo para muchos: Albino Alonso Zapag. El apellido Zapag suena familiar. Claro, cómo no. Su tío, Juan José, preside Cerro Porteño. Imaginen la sobremesa en esa familia. Una charla en la que no hay bromas ni chicanas, donde el respeto es absoluto. "Nunca bromeamos ni participamos del llamado folclore. Si lo hacemos, es siempre dentro de un margen de respeto total y absoluto", dice Albino a El Nacional. "Mi mamá y mi abuelo son cerristas. Casi nunca hablamos del tema. Ni mucho menos bromas. Quizá debates, pero netamente deportivos".

En ese mismo tono sobrio y tranquilo, pero con convicción, fue que asumió la jefatura del departamento de básquet de Olimpia, allá por agosto del 2024. Y lo hizo con la claridad de quien no llega a romperlo todo, sino a entender, ajustar y mejorar. "Asumimos el cargo para el torneo Clausura del 2024. Ese campeonato lo perdimos en el cuadrangular contra San José, el último partido, y no clasificamos para la final", recuerda. Esa derrota fue el punto de partida. "Ahí comenzamos a tomar decisiones clave: reforzamos el equipo con Titi, Bicho, Ale Peralta y Jeremiah Wood. Y mantuvimos al cuerpo técnico, a pesar de que el resultado había sido adverso".

A veces, ganar no se trata de inventar la pólvora, sino de rodearse bien. De confiar. De sumar. "Agregamos personas a la comisión directiva del departamento de básquetbol. Ellos ayudaron mucho en la logística, administración y todo lo que hace a un equipo deportivo", revela Alonso.

Pero no todo era cuestión de refuerzos ni planillas. También había que ordenar la casa. "El departamento de básquetbol, si bien es independiente, está muy ligado al club. Encontramos algunas desconexiones entre la comisión directiva global y la del básquet. Agregamos gente nueva, amigos. Eso marcó la diferencia", explica. Había, además, problemas más íntimos: "Algunas cuestiones de conducta, cosas así, que se fueron corrigiendo. Pero nada muy grave".

Lo importante es que se ganó. Y se ganó bien. Un campeonato casi perfecto, con una sola derrota. Y eso pesa. Porque venían de años muy duros, de cargar un cartel que dolía. "Pasamos años siendo bastante golpeados, con un mote ya de equipo perdedor", admite. Por eso ahora, cuando se para frente a los hinchas, tiene algo distinto que decirles. "Se logró un ansiado título. El mensaje es que sigan acompañando, porque se vienen cosas buenas. Para el torneo Clausura y la Liga Sudamericana tenemos que llenar todos los estadios, estar unidos", alienta el dirigente.

Y es que esto no termina. Apenas empieza. El Clausura arranca el 14 de agosto. Después, en octubre, tocará la Liga Sudamericana. Y Albino ya piensa en lo que viene: "Veremos si necesitamos reforzar el plantel. Creo que con muy poco podemos hacer mucho allí".

En medio de esa historia tan larga y pesada que es la de Olimpia, en un club con 35 estrellas y miles de cicatrices, hay un dirigente joven que no grita ni se impone. Que escucha. Que arma equipo. Que cree que los campeonatos se ganan también en los detalles. Y que ya dejó su primera marca. Y lo hizo sin gritarle a nadie. Haciendo que la casa vuelva a parecerse a un hogar.

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