35 años de una de las noches más memorables de Olimpia en la Copa Libertadores

26 Septiembre de 2025
26 Septiembre de 2025
35 años de una de las noches más memorables de Olimpia en la Copa Libertadores

Hay partidos de fútbol que no se juegan con los pies. Se juegan con las tripas, con la bilis, con la aorta. El 26 de septiembre de 1990, Olimpia jugó uno de esos en la Copa Libertadores.

Era contra Atlético Nacional, que 1 año antes había levantado el título en Medellín. Olimpia quería revancha. El Defensores del Chaco estaba lleno, pero lleno de verdad, de esos llenos donde el aire se corta en cuadraditos. A los 3 minutos, Raúl Vicente Amarilla metió un gol, y todos pensamos: "tranquilo, hoy cenamos temprano". Pero el Franjeado, que nunca puede hacer las cosas fáciles, se sentó en la reposera y dejó que los colombianos revivieran. A sufrir, otra vez.

Primero, Niver Arboleda anotó el empate. Luego, en el segundo tiempo, apareció René Higuita, ese arquero que jugaba con el ego más grande que sus guantes, y vacunó de penal. Encima, como si fuera poco, Rubén Darío Hernández clavó el tercero. En ese instante, miles de franjeados se levantaron de sus butacas y se fueron a sus casas. "Ya está, chau, perdimos", decían. Pobres. No sabían que se iban a perder el milagro en esta histórica semifinal de vuelta.

Porque a los 88 minutos, cuando hasta el vendedor de gaseosas ya estaba guardando el carrito, apareció Luis Alberto Monzón. Le pegó como si pateara la puerta del cielo. Golazo. Golazo que no era sólo un descuento: era una resurrección. Es que Olimpia había ganó por 1-2 en la ida. El Defensores explotó. Hubo gente que volvió a entrar corriendo al estadio cuando escuchó el grito.

Después vinieron los penales. Esa tanda fue como mirar una película de terror con la abuela al lado rezando. Erraron Éver Hugo Almeida, Adriano Samaniego, Cristóbal Cubilla, Raúl Vicente Amarilla... Higuita se agrandaba pese a haber fallado el primer penal de Atlético Nacional. Pero del otro lado estaba Almeida, que no tenía el look de Higuita ni esas locuras, pero sí las manos enormes y una serenidad de cura franciscano. Tapó cuatro penales. Sí, cuatro. Y Olimpia pasó. Anotaron Monzón y Silvio Suárez. Para el equipo colombiano sólo convirtió Jaime Arango.

Olimpia escribió esa noche una historia que se sigue contando 35 años después. La rivalidad se volvió un clásico del continente. Almeida vs. Higuita. La espina por la edición anterior. Cine.

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