“La obra que estoy desarrollando en estos momentos pretende reflexionar, a través de la imagen y en clave de crítica político-social, sobre la sociedad actual, sobre una situación que reedita contextos desalentadores y angustiantes de un pasado dictatorial aún no superado”, dice Jorge Ocampos sobre su obra en proceso.

“Las imágenes, asociadas a los grabados de Gustave Doré que ilustran el infierno del Dante, buscan comprender oscuros miedos de un retorno a la opresión y la injusticia. Hay contenidos brutales que remiten a una violencia absurda que crece en detrimento de los derechos de una sociedad decente. Lo formal se estructura con cuerpos retorcidos en sentimientos de culpa y pánico ante un futuro incierto. La masa de cuerpos apretujados que se puede ver en la pintura se ve acorralada, despojada al límite de su desnudez para desgarrarse y lacerar sus carnes en las fauces insaciables del sistema”, agrega.

Con respecto al proceso, cuenta que “ampliando aún más, en cuestiones de cocina, técnicas y materiales, la idea es recurrir a lo monocromático en matiz de tierra, aludiendo a figuras de terracota que se fusionan en una masa asfixiante, claustrofóbica, en la composición, y la textura táctil del material”.
Jorge Ocampos (Asunción, 1967) vive y trabaja en la ciudad de Lambaré. Realizó sus primeros estudios de arte en Brasil, en la Escuela de Bellas Artes de Curitiba y en la Escuela de Artes Visuales del Parque Lage, en Río de Janeiro, donde realizó talleres. En Asunción, siguió talleres con Olga Blinder en el IDEA. Es graduado en Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones. Tiene en su haber varios premios y la experiencia de una residencia en México, por una beca de CONACULTA. Actualmente es miembro de la comisión directiva de Gente de Arte y docente del Instituto Superior de Arte de la FADA-UNA.