Videoarte y cine experimental de Paraguay en Madrid
La selección permite al público español conocer el contexto geográfico, político y social del país y su influencia en el video y el cine-arte nacional, explica el curador. Sobre el proyecto Fernando Moure escribe: “Esta compilación de obras de videoarte y cine experimental construye, desde un punto de vista prospectivo cierto 'estado de la cuestión', una puesta en escena del ser y estar en Paraguay hoy, un país prácticamente invisible en el escenario latinoamericano e internacional. La selección de video y cine propone contestar mediante significantes de alteridad, clase, género y origen étnico una otra posición, aliada de la resistencia de millones de personas en el centro sudamericano: una que sitúe el respeto a la vida humana, al medio ambiente o la diversidad cultural como prioridad ante modelos extractivistas y deshumanizantes.
Te cuido, me cuidas (Sebastián Boesmi, video, 3' 21'', 2007-2021). Cuatro retratos silentes de personas trabajadoras en el espacio público de la capital del país, interpelan a la cámara en una intimidad irritante que desvela sus duras situaciones de vida y trabajo. Aceleradas las imágenes, se desprende un sonido intenso asumido como síntoma de impotencia y malestar.
La voz perdida (Marcelo Martinessi, video, 11', 2016). El cortometraje aborda poéticamente la Masacre de Curuguaty de 2012. Con un fino diseño sonoro y visual, se teje un relato aparentemente tangencial, periférico y que interroga sobre este triste episodio de la historia reciente de Paraguay.
Río Arriba (Amancay Stumpfs, video, 6' 35”, 2018). Concebida íntegramente en formato súper 8 milímetros, Río arriba combina las técnicas de fusionar archivos fílmicos (found-footage) y la pintura, siendo su hilo conductor un recorrido onírico por las aguas de los ríos Paraná, Paraguay e Yguazú. El agua hace alusión a la memoria individual y colectiva.
Las tablas de Moisés (Ajuste de cuentas) (Alejandra Mastro, video, 4', 2021). Moisés, un prestigioso contador administrativo de Asunción, fue remitido a un hospital siquiátrico, continuando allí su tarea de asentar números, cálculos. Las cuentas son ahora inscriptas sobre la superficie de una loza de cemento cuadriculada de la institución, señalando su porfiado ajuste de cuentas con el pasado.