El Ojo Blindado

"The connection" se proyecta en el ciclo de cine y jazz de El Otro Teatro

Es una adaptación cinematográfica que marcó hito en la censura estadounidense. Shirley Clarke transformó una obra de teatro de vanguardia en documental de falso metraje, combinando adicción, jazz bebop y crítica social sin concesiones.
"The Connection" de Shirley Clarke. Fotograma

Este miércoles 28 de enero, a las 19:00 horas, se proyectará The Connection (1961) dentro de su ciclo "Cine & Jazz". Será en El Otro Teatro (Tacuary 1046). La entrada es libre y gratuita.

Dirigida por Shirley Clarke, The Connection adapta la obra homónima de Jack Gelber mediante un artificio narrativo innovador: se presenta como metraje documental reunido por un camarógrafo tras la desaparición del director ficticio que inició el proyecto. La trama transcurre en un apartamento donde un grupo de músicos de jazz y adictos aguardan la llegada de su traficante. Clarke desafiaba así las convenciones, borrando los límites entre lo ficcional y lo documental.

El elenco reunió a actores de la producción teatral original, como Warren Finnerty y Carl Lee, y a los músicos que la acompañaban en vivo: el pianista y compositor Freddie Redd, el saxofonista Jackie McLean, el bajista Michael Mattos y el baterista Larry Ritchie. La cámara, móvil y coreografiada con influencia de la formación en danza de Clarke, capturó sus improvisaciones.

Rodaje de "The Connection" de Shirley Clarke. Cortesía

Más allá de su innovación formal, The Connection es un hito en la historia de la censura. La Junta de Regentes de Nueva York rechazó su licencia de exhibición por el lenguaje vulgar utilizado durante sus 103 minutos. Clarke y el productor Lewis Allen demandaron al estado, y tras dos años, la Corte de Apelaciones falló a su favor, determinando que el lenguaje soez referido a las drogas no constituía obscenidad legal. Este fallo fue decisivo para relajar la censura cinematográfica en Estados Unidos.

Paralelamente, la película fue aclamada en el Festival de Cine de Cannes de 1961. Clarke se convirtió entonces en la única mujer en firmar el manifiesto del New American Cinema. Su obra fue interpretada como una crítica al cinema verité, exponiendo cómo la presencia de la cámara altera la realidad que pretende registrar. Un personaje secundario, el documentalista Jim Dunn, encarna esta tensión al considerar inyectarse heroína para ganar credibilidad.

La película retrata la adicción sin moralismo, mostrando la dependencia física y psicológica en un espacio de espera y ansia. Freddie Redd acompañó este clima con una partitura de bebop que oscila entre la melancolía y lo frenético. En un segmento notable, la aparición de una misionera, Sister Salvation, expone el choque entre el discurso de salvación espiritual y la crudeza material de la dependencia.

Rodada en 52 días, The Connection nunca recuperó su presupuesto de 167.000 dólares, pero su legado perdura. Restaurada por UCLA Film and Television Archive en 2012, el crítico Jonas Mekas la describió como una obra que realiza "una especie de autopsia espiritual del hombre contemporáneo". Su proyección este miércoles ofrece una oportunidad para contemplar un capítulo esencial en la lucha por la libertad de expresión cinematográfica.