Teatro 2021: Raquel Rojas y su balance del año
"Creo que el balance de nuestro año, de parte de los artistas y de la gente de la cultura, es que somos muy productivos y, sobre todo, ponemos mucho amor a lo que hacemos. Hemos aprovechado cada brecha, cada resquicio que nos ha dejado la emergencia sanitaria que, desde luego, no ha sido demasiado generosa con los artistas, luego de un año y medio. Fueron abriéndose las salas de a 50, de a 100 personas, sin tener en cuenta el aforo, a veces es más grande. Se han producido muchas obras y eso habla a favor de una comunidad teatral totalmente entregada a su pasión, a su trabajo, a su creatividad y a ofrecer cultura para el público.
"En otro sentido, tenemos la segunda pata del trípode, que es la política cultural. Si bien hemos logrado de parte de sectores como la Municipalidad que se instituyan las recaudaciones a borderó, no hemos sido realmente comprendidos. No se trata de que nosotros trabajemos para ejecutar el presupuesto público, lo cual hemos hecho a través de los fondos concursables, que han sido muy reducidos con respecto a otras administraciones. Tampoco que llevemos público a recuperar esos cementerios que fueron los teatros cerrados, sobre todo el Municipal. No nos ayudan en lo que deben ayudarnos: sistemas de marketing, sistemas de abono, sistemas para atraer al público al teatro, o una campaña ciudadana, cívica, desde lo público (Municipalidad y Estado), para que, así como se dijo 'Quedate en casa', ahora se diga 'Volvé a las salas: cultura segura'. Pero no un eslogan, que no lleva a nada; tiene que ser una campaña masiva. Sin embargo, no hemos recibido eso.
"La tercera pata de este trípode ha sido el público, que se quedó cómodo al ver las obras de teatro, los conciertos, el producto de nuestro trabajo, gratis, sin pagar, por televisión y las emisiones online. Esto, sumado al miedo, a la falta de estímulo de la política pública para moverlo de su comodidad, provocó que el público tampoco haya asistido como debía a las salas, a los espectáculos, a los conciertos, para estimular el trabajo de los artistas. Digo esto porque si tenemos cultura en la ciudad y en el país es porque nosotros, los artistas, ponemos sobre nuestras espaldas la dura mochila de la producción, creación, administración y distribución de los bienes culturales, con una magra ayuda de ciertos fondos que nos vienen siempre absolutamente recortados y que significan, que quede bien claro, la tercera parte de lo que cuestan nuestras producciones. No existe una política cultural de atracción y educación del público, que lo haga retornar a las salas. Y si este público es cómodo y cree que con lo que vio durante la pandemia en televisión ya es suficiente, no está sumiendo el compromiso que le toca. En un ambiente cultural el público debe, como ocurre en los países civilizados del mundo, asumir que el arte, el teatro y el cine dependen de su asistencia a las salas, donde va a pagar y disfrutar de lo que hacen los artistas, aunque luego no le guste, porque eso se llama producción nacional.
"Entonces, de estas tres patas del trípode, la que salió más airosa, de la que podemos sentirnos orgullosos, es la de los artistas. Somos los actores y los directores quienes hemos salido de nuestras casas para estar en las salas, aun con riesgo y con un sistema sanitario que jamás hizo un real análisis de cuál era el nivel de apoyo y de medidas no restrictivas, porque el público no se contagió nunca en una sala de teatro, pero sí en una cancha de fútbol. En resumen, un año nuevamente meritorio para los artistas, en la pospandemia, pero bastante aplazado para las instituciones públicas de cultura y también para el público".