El Centro de Artes Visuales/Museo del Barro anunció el cierre temporal de sus instalaciones para realizar tareas de mantenimiento y por vacaciones del personal. El museo estará abierto hasta el 10 de enero y reabrirá sus puertas al público el 10 de febrero.
Este cierre se produce tras un año 2025 cargado de actividades, durante el cual se ofrecieron doce exposiciones temporales. La programación se inauguró con la exposición Migliorisi: Los últimos días de Pompeya, curada por Damián Cabrera y Osvaldo Salerno en la Sala Olga Blinder. La muestra presentó obras del artista Ricardo Migliorisi explorando motivos pompeyanos, puestas en diálogo con piezas de otros artistas y objetos de diversos acervos.

Bajo el proyecto curatorial amplio Legados coloniales - Resonancias contemporáneas, curado por Úrsula Regehr, se presentaron varias muestras. El artista enlhet Lanto'Oy presentó Expreso desde mi mundo Enlhet, que incluyó fotografías de su autoría. En la Sala Josefina Plá, se exhibió Historias superpuestas: Perspectivas desde el Chaco sobre la colonización, con grabados de la artista Miriam Rudolph que reflexionan sobre el proceso de colonización menonita del Chaco paraguayo en relación con los pueblos indígenas.


La fotografía ocupó un lugar central en el programa anual. Se presentó Karl Oenike: un viajero alemán en Paraguay 1889 y 1891, curada por Inés Yujnovsky y Roberto Liebenthal, exhibiendo por primera vez en Paraguay fotografías de fines del siglo XIX. Otra muestra destacada fue Foto movida: Colección Mendonca. Imágenes editadas, con curaduría y expografía de Ticio Escobar y Osvaldo Salerno, presentando obras fundamentales de la historia de la fotografía en Paraguay. En el marco de esta exposición se produjeron tres materiales audiovisuales sobre coleccionismo y fotografía, disponibles en el canal de YouTube del museo, un conversatorio con ponencias de Javier Medina Verdolini y Ana Barreto Valinotti y la presentación del catálogo de la muestra de la Colección Mendonca, publicado con apoyo de la Fundación Itaú.

Otras exposiciones individuales incluyeron todo alrededor MALEZA del artista Wolfgang Krauch en la Sala Josefina Plá, curada por Osvaldo Salerno; y Paisajes sagrados, una serie fotográfica de Francene Keery sobre nichos fúnebres populares, presentada en el Gabinete Florian Paucke.

El museo también albergó exposiciones en el marco de eventos externos. La Bienalsur presentó Manifestante, con dibujos y acuarelas del artista ecuatoriano Gary Vera, en la Sala Olga Blinder. Durante el Mes de la Fotografía El Ojo Salvaje, se ofrecieron las exposiciones Acompañamiento, de Rut Ortiz Montenegro y Betania Ruttia Vittone, en el Gabinete Florian Paucke, y El evangelio según Tacumbú, de Jess Insfrán Pérez, en la Sala Olga Blinder.

La programación también incluyó la muestra colectiva La oscilación, curada por Damián Cabrera y Lia Colombino, con obras de artistas que reflexionan sobre la temporalidad y el movimiento en la cultura política paraguaya. En el Gabinete Florian Paucke, Lia Colombino curó la exposición Ese Bruno, que recoge obra gráfica del artista y diseñador de origen alemán Bruno Schachtner. El Gabinete de Osvaldo Salerno en el museo recibió una renovación casi total de sus piezas.
Como parte del programa de promoción del arte indígena y popular del Almacén de Doña Estela, se colaboró con las hermanas Noguera, ceramistas de Tobatí. Sus piezas fueron vendidas en la tienda y exhibidas en la Sala Olga Blinder en la muestra Seis formas del barro, como un muestrario de diversos enfoques estéticos y poéticos de las artistas.

Con el apoyo de la Fundación Itaú, el museo ofreció visitas guiadas gratuitas el primer y último sábado de cada mes y en fechas especiales, totalizando 15 visitas con 375 participantes. A lo largo del 2025, el museo recibió 8.626 visitantes.
La institución también recibió donaciones que enriquecieron su acervo. Entre ellas, un lote de tallas de diversas comunidades indígenas de Werner Bärtschi, donado a través de Graciela Martínez; una pieza de imaginería religiosa de Santa Ana y un nicho donados por John Baldwin y Angélica Delgado; obras de los artistas Julia Isídrez, Edison Quiñónez y Mónica González; y piezas de arte plumario donadas por Félix Toranzos.
La Fundación José De La Sobera apoyó la apertura del museo, mejoras y mantenimiento en la infraestructura, desarrollo de programas y exposiciones, trípticos institucionales en inglés y la adquisición equipos audiovisuales que mejoran la experiencia de los visitantes en eventos públicos.