Murió Adolfo Aristarain, figura central del cine argentino y español

El realizador dejó una filmografía decisiva para el cine iberoamericano, con obras atravesadas por la política, la memoria y los vínculos humanos.

27 Abril de 2026
27 Abril de 2026
Adolfo Aristarain.
Adolfo Aristarain. Cortesía

Este domingo murió en Buenos Aires, a los ochenta y dos años, el director y guionista argentino Adolfo Aristarain, según informó la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. La entidad recordó su estrecho vínculo con ese país, donde vivió y desarrolló parte de su carrera, además de haber recibido dos Premios Goya y la Medalla de Oro de la institución. 

Aristarain fue una de las voces más sólidas del cine en español de las últimas décadas. Dueño de una obra reconocible por la densidad dramática de sus personajes, los diálogos precisos y una mirada crítica sobre las estructuras de poder, construyó una trayectoria que unió a la Argentina y España a través de historias atravesadas por conflictos sociales, dilemas éticos y relaciones familiares.

Nacido en Buenos Aires en 1943, comenzó en la industria cinematográfica desde oficios técnicos. Trabajó como asistente de dirección, montajista y sonidista antes de consolidarse como realizador. Esa formación artesanal marcó su cine: rigor narrativo, economía expresiva y una fuerte confianza en el guion como columna vertebral del relato. 

Su consagración llegó con Tiempo de revancha, estrenada en 1981, una película leída como una crítica velada al clima político de la última dictadura argentina. Luego afirmaría su prestigio con Últimos días de la víctima, Un lugar en el mundo, La ley de la frontera, Martín (Hache), Lugares comunes y Roma, su última película como director. 

Entre esas obras, Martín (Hache) alcanzó un lugar singular en el imaginario cultural hispanoamericano. Estrenada en la década del noventa, la película abordó el desarraigo, la identidad y el vínculo entre padre e hijo, con interpretaciones recordadas de Federico Luppi, Cecilia Roth, Juan Diego Botto y Eusebio Poncela. Con el paso del tiempo, se convirtió en una referencia de culto para nuevas generaciones de espectadores. 

Adolfo Aristarain.
Adolfo Aristarain.

Su relación con España no fue circunstancial. Allí vivió durante varios años, rodó películas y trabajó con figuras relevantes del cine peninsular. Esa circulación entre ambos países le permitió desarrollar una filmografía híbrida, en la que convivían tradiciones narrativas distintas bajo una misma sensibilidad autoral. 

En 2024 recibió la Medalla de Oro de la Academia de Cine de España, reconocimiento reservado a trayectorias de gran peso cultural. Durante esa ceremonia dejó una definición que sintetizaba su concepción del oficio: el cine como una forma inevitable de revelar quién es su autor. 

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