Las tempestuosas manchas de Marta Vargas Peña en Exaedro
Hoy 5 de abril, a las 19 horas, se inaugura la muestra Luces, de Marta Vargas Peña. Será en la Galería Exaedro, situada sobre Aca Caraya 595 e/ Prof. Moreno González, Asunción.
Esta exposición es particularmente relevante ya que la artista, según ella misma explica, lleva unos veinte años sin pintar. Tras un prolongado retiro en el campo, retorna a escena con una serie de trabajos seleccionados por Carlo Spatuzza, autor también de la expografía de la muestra.
Marta Vargas Peña (1950) nació en Corrientes, Argentina. Se radicó en Paraguay en 1978 y muy pronto asistió a las clases de Livio Abramo. "Él me dejaba ser completamente libre. Si bien pinté desde niña, con él encontré mi técnica, que era el expresionismo abstracto", dice. En otro momento señala que fue en el taller del maestro brasileño donde descubrió "un mundo nuevo. Allí encontré mi lenguaje y el negro siempre fue mi constante. Siempre usé un estricto negro y también colores, pero con mucha fuerza". Fue precisamente Livio Abramo quien seleccionó su obra para integrar el envío paraguayo a una de las ediciones de la Bienal de São Paulo, en la segunda mitad de los años 80.
Sobre su proceso creativo, cuenta la artista: "Cuando comienzo a pintar empiezo con una gran mancha, ya sea de color o negro, y siempre tengo la sensación de que el color es como que se arroja solo, el color tiene su propia vida". Asimismo, señala que “lo bueno de pintar es que uno puede ser completamente libre y siempre, siempre, vuelve a pintar. La pintura es la vida misma".
En ocasión de una de sus muestras, en 2005, la crítica de arte Adriana Almada escribió: "Evoco la traza, casi violenta, de Marta Vargas Peña sobre el papel. Estas manchas no solo están. No solo son una aparición. Aunque de reciente factura, son muy viejas, tan viejas como los conflictos humanos. Con ellas podríamos perfectamente ilustrar el pensamiento de Deleuze cuando dice -a propósito de Bacon- que la pintura ya está antes de ser pintada, que la obra está realizada, desde siempre, en el 'interior' del artista (...) Desprovistas de argumento (de cualquiera posible), estas piezas articulan una suerte de manifiesto personal, una postura ante el mundo ejercitada desde la más absoluta soledad (...) Revelan una intrahistoria que deviene historia colectiva, reagrupan las fuerzas en pugna e instalan un nuevo orden. Orden provisorio, es cierto, orden precario, tan fugaz como imprescindible, tan osado como quien hace música en medio de una guerra".
La exposición estará habilitada hasta el 30 de abril, bajo las condiciones del protocolo sanitario. Puede ser visitada de lunes a viernes de 8 a 18 horas y los sábados de 8 a 12 horas. El acceso es libre y gratuito.