El Teatro Lambe-Lambe está diseñado para ser visualizado por un público reducido a la vez. En Brasil, Lambe-Lambe es, también, el nombre que se da a los fotógrafos de espacios públicos, como jardines. O ferias.
Carola Mazzotti y Tessa Rivarola llevaron esta expresión teatral, fundamentalmente latinoamericana, a Hvammstangi, un pequeño pueblo de Islandia. Treinta años antes, Denise Santos e Ismine Lima en Bahia, Brasil, imaginaban cajas y títeres para contener el espacio escénico.

Reptilia, por su parte, rebautizada como Uplifun í skóginun en islandés, es la obra en miniatura con la que Tessa Rivarola, emprende viaje a Islandia.
En este teatro, la historia se cuenta en un espacio reducido: una caja, que puede estar hecha de diferentes materiales y que utiliza personajes y objetos en miniatura. El espectador mira a través de un agujero. El palco participa como soporte de un espectáculo teatral y también como presencia capaz de dialogar con el entorno donde se desenvuelve, posibilitando así, debido a las reducidas dimensiones, la movilidad de la presentación en diferentes espacios.
Hvammstangi, Islandia. © Juanjo Ivaldi Zaldívar" />
En 2021, en el HIP Hvammstangi International Puppets Festival, se sucedieron tres días de workshops y obras de teatro de títeres de compañías provenientes de Islandia, Holanda, Inglaterra, Grecia, España, Eslovenia, Polonia y Paraguay.
Una de sus creadoras, Ismine Lima, define al Teatro Lambe-Lambe como “un espacio para la mirada”. La proximidad entre el rostro del manejador y el rostro del espectador dentro del palco promueve una relación muy estrecha entre estos dos individuos, una proximidad que ningún otro tipo de espectáculo permite. Mientras manipula sus muñecos durante los shows, el titiritero se asegura de prestar atención a la mirada de los espectadores y, de acuerdo con la recepción del show y las reacciones que percibe, puede dosificar su energía”. Lima también considera que el artista que desea expresarse en este lenguaje, al construir su caja, debe tener “un secreto que debe ser revelado”.
Hvammstangi, Islandia. © Juanjo Ivaldi Zaldívar" />
Como dijo alguna vez Denise dos Santos: “Este niño ya no es nuestro, este niño, Lambe-Lambe, creció, ganó el mundo”. Hasta Islandia incluso.