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La Strada: la película favorita del papa Francisco

El pontífice siempre expresó su fascinación por la obra de Fellini, considerada una de las más valiosas del neorrealismo italiano que aborda la dignidad humana y el sufrimiento de los olvidados.

21 Abril de 2025
21 Abril de 2025
Papa Francisco.
Papa Francisco. Cortesía

Tras el fallecimiento del papa Francisco en la madrugada de este lunes, a los 88 años, en su residencia de la Casa Santa Marta —según confirmó el camarlengo Kevin Joseph Farrell—, salen a la luz aspectos menos conocidos de su personalidad, como su profunda pasión por el séptimo arte. Durante su pontificado de doce años, marcado por gestos pioneros como ser el primer papa latinoamericano y convivir con un papa emérito, Jorge Mario Bergoglio nunca ocultó su admiración por el cine.

El amor del pontífice por las películas se gestó en su infancia, cuando sus padres lo llevaban a salas de barrio en Buenos Aires, una experiencia que moldeó su sensibilidad y acompañó toda su vida. Entre todas las obras cinematográficas que admiró, destacó La Strada, dirigida por Federico Fellini en 1954, como su favorita. Su predilección por esta película no solo respondía a su calidad artística, sino también a su mensaje sobre la dignidad de los marginados. La protagonista Gelsomina, un personaje frágil e inocente, le evocaba el espíritu de San Francisco de Asís, santo que inspiró su nombre papal.

La Strada fue una de las primeras películas italianas en alcanzar reconocimiento internacional, fusionando la crudeza del neorrealismo con una narrativa poética y espiritual. La trama sigue a Gelsomina, interpretada por Giulietta Masina, una joven vendida por su madre a Zampanò, un artista ambulante interpretado por Anthony Quinn, quien la trata con crueldad e indiferencia. En su camino aparece Il Matto (Richard Basehart), un acróbata que le muestra otra perspectiva de la vida.

El filme trasciende su argumento para abordar el sufrimiento silencioso, la persistencia de la esperanza, la redención y el amor no correspondido. Fellini logró transformar la desolación en belleza, aspecto que no pasó inadvertido para Francisco, quien afirmó: "Esa película nos invita a mirar a los otros con ternura, incluso en sus peores momentos".

La película fue ganadora en la categoría Mejor película extranjera (1957). Cortesía
La película fue ganadora en la categoría Mejor película extranjera (1957). Cortesía

La Strada obtuvo el primer Oscar a la mejor película extranjera en 1957, cuando se creó la categoría, y también fue reconocida con el León de Plata en el Festival de Venecia. Ha sido incluida en diversas listas de las mejores películas de la historia, como la elaborada por el crítico John Kobal. Su influencia ha permeado el trabajo de directores tan diversos como Martin Scorsese y Emir Kusturica, consolidando un legado cinematográfico que sigue creciendo con el paso del tiempo.

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