En el Museo Británico se conserva una diminuta tablilla de arcilla de apenas 11,6 por 5 centímetros que constituye el registro más antiguo conocido de una queja comercial. Escrita alrededor del año 1750 a.C. en la antigua ciudad de Ur, Mesopotamia, este documento en escritura cuneiforme y lengua acadia inmortaliza la frustración de un hombre llamado Nanni con su proveedor de cobre, el comerciante Ea-nāṣir, según informa Science Alert.
La disputa surgió cuando Nanni, tras recibir un pedido de lingotes de cobre, consideró que la mercancía no cumplía con los estándares de calidad acordados. En su reclamación, Nanni expresó su descontento no solo por la deficiente calidad del metal, sino también por el trato despectivo recibido por su mensajero al intentar resolver el asunto. Según el texto, el comerciante habría respondido con desdén: "Si quieres tomarlo, tómalo; si no, vete".
La tablilla revela que Nanni había intentado recuperar su dinero en varias ocasiones: "He enviado mensajeros, caballeros como nosotros, para recoger la bolsa con mi dinero (depositado con ustedes) pero ustedes me han tratado con desprecio enviándomelos con las manos vacías varias veces". El cliente, visiblemente irritado, concluye con una advertencia: "Ahora te toca devolverme (mi dinero) íntegramente. Ten en cuenta que (de ahora en adelante) no aceptaré aquí ningún cobre que no sea de buena calidad. (De ahora en adelante) seleccionaré y recogeré los lingotes uno por uno en mi propio depósito".
Este hallazgo arqueológico fue descubierto durante las excavaciones dirigidas por Sir Leonard Woolley entre 1922 y 1934 en Ur. La tablilla no estaba sola; las investigaciones revelaron que Ea-nāṣir había recibido múltiples quejas de otros clientes, lo que sugiere un patrón de prácticas comerciales cuestionables.

Ea-nāṣir pertenecía a un grupo de comerciantes conocidos como "alik Tilmun", dedicados a la importación de cobre desde Dilmun (posiblemente la actual Bahréin) hacia Mesopotamia. Los estudios indican que, para la época en que Nanni escribió su queja, la calidad del cobre procedente de Tilmun había disminuido considerablemente, un factor que podría explicar, aunque no justificar, los problemas en las operaciones comerciales de Ea-nāṣir.
La reclamación de Nanni ha adquirido notable relevancia en tiempos modernos, siendo reconocida por Guinness World Records como la queja de cliente escrita más antigua. Desde 2015, la historia ha circulado ampliamente en internet, convirtiéndose en un fenómeno viral y en objeto de memes que subrayan la universalidad y persistencia de las disputas comerciales a lo largo de la historia humana.
Aunque la historia no revela si Nanni finalmente recuperó su dinero o recibió mercancía de mejor calidad, su queja ha logrado lo que probablemente nunca imaginó: perdurar casi cuatro milenios como testimonio de una práctica tan antigua como el comercio mismo.