Kim Novak recibe el León de Oro a la trayectoria en el Festival de Venecia
El Festival de Cine de Venecia otorgó el León de Oro a la trayectoria a la actriz estadounidense Kim Novak, de 92 años, reconocida por su papel en Vértigo'de Alfred Hitchcock. La ceremonia se celebró el pasado lunes, y el galardón le fue entregado por el director mexicano Guillermo del Toro.
La legendaria intérprete, vestida con un vestido de seda esmeralda y negro, recibió una ovación de pie y un prolongado aplauso antes del estreno mundial del documental El vértigo de Kim Novak, dirigido por Alexandre Philippe. Al recibir el galardón, Novak levantó los brazos en señal de agradecimiento a los vítores y pronunció un "gracias" al público.
"Me gustaría agradecer a los dioses allá arriba en el cielo, a todos ellos. No a uno en particular. Simplemente a todos", declaró la actriz. "Me han dado un regalo tan grande, pero esperaron, esperaron hasta que fuera lo más significativo en mi vida, al final de mi vida, para recibir esto de ustedes".
Nacida Marilyn Pauline Novak en Chicago en 1933, su entrada en la industria cinematográfica fue fortuita. Tras un verano como modelo promocionando refrigeradores, fue descubierta en Los Ángeles y firmó un contrato con Columbia Pictures a los 21 años. En pocos años se consolidó como una de las actrices más taquilleras, con papeles en Picnic, El hombre del brazo de oro, Pal Joey y, especialmente, en la obra maestra de Alfred Hitchcock, Vértigo (1958).
El jefe del estudio, Harry Cohn, intentó controlarla como lo hacía con todas sus estrellas, pero Novak, a diferencia de muchas actrices encasilladas como símbolos sexuales, peleó por mejores papeles y los consiguió. Tras la muerte repentina de Cohn en 1958, los guiones dejaron de llegar y la actriz, cansada de la rigidez de la maquinaria de Hollywood, decidió alejarse.
Novak es reconocida por interpretar el escalofriante doble papel de la suicida rubia Madeleine Elster y la dependienta morena Judy Barton en el clásico de Hitchcock, actuando junto a James Stewart. Sin embargo, tuvo una carrera de corta duración, negándose a aceptar el férreo control de los ejecutivos de los estudios y alejándose de Hollywood menos de una década después para centrarse en la pintura.
El director artístico del festival, Alberto Barbera, describió a Novak como "uno de los íconos más queridos de toda una era del cine de Hollywood... hasta su prematuro y voluntario exilio de la jaula dorada de Los Ángeles" al anunciar el premio en junio.
Entre otros papeles memorables de la actriz figuran una prostituta en Bésame, tonto de Billy Wilder (1964), una bruja en Me enamoré de una bruja (1958) de Richard Quine y una adúltera en Extraños cuando nos encontramos (1960), también de Quine.
En sus últimos años, Novak estuvo casada dos veces, incluyendo su matrimonio con el veterinario equino Robert Malloy desde 1976 hasta la muerte de este en 2020. Durante este período crió caballos y llamas en Oregón y California.
El reconocimiento de Venecia no es un hecho aislado, sino que coincide con un inesperado redescubrimiento de su figura. El documental Kim Novak's Vertigo, dirigido por Alexandre O. Philippe y estrenado ese mismo día, pone en primer plano su carrera y la vulnerabilidad que marcó su personaje más famoso. "Hay una vulnerabilidad inherente a Kim que se plasmó en Vértigo de forma perfecta", señaló Philippe.