Julia Isídrez, en el Día de la Mujer Paraguaya

Julia Isídrez, en el Día de la Mujer Paraguaya

Si bien el Día de la Mujer Paraguaya exalta habitualmente el patriotismo, la valentía y la abnegación de las mujeres que, durante la Guerra de la Triple Alianza, ofrecieron sus pertenencias para solventar los gastos del ejército paraguayo, esta celebración se ha extendido a otros dominios y circunstancias para destacar el valor de las mujeres del Paraguay.

Tomando este último sentido del Día de la Mujer Paraguaya, para recordar esta fecha elegimos a la artista Julia Isídrez como exponente del talento, la vitalidad y el esfuerzo de las mujeres del país. Nacida en Itá en 1967, creció en un ambiente rural donde aprendió de su madre, Juana Marta Rodas, la técnica de la cerámica y poco a poco fue abriéndose paso en el mundo del arte, en principio con el repertorio aprendido y luego con piezas que escapaban al criterio convencional de arte popular. Desde entonces han trancurrido varias décadas y hoy es considerada por las galerías internacionales que la representan como una de las escultoras contemporáneas sobresalientes de Latinoamérica.

Obras de Julia Isídrez y Juana Marta Rodas en el Arsenale © AA

En una de sus muestras, realizada el año pasado, Kasmin Gallery (Nueva York), sumándose a diversos textos escritos sobre ella, especialmente por Ticio Escobar, la presentaba así:

Isídrez ha irrumpido con fuerza en el ámbito internacional gracias a su capacidad para reformular la tradición cerámica guaraní. Su trabajo es una prolongación innovadora del legado de su madre, la reconocida artista Juana Marta Rodas (1925-2013), con quien aprendió desde niña la técnica ancestral del modelado y la cocción del barro. En su obra, Isídrez resignifica las formas tradicionales, fusionando lo orgánico con lo simbólico para dotar a sus piezas de una expresividad única [...]

[Sus] esculturas encarnan el equilibrio entre la herencia cultural y la exploración formal contemporánea. Su trabajo parte de las formas tradicionales de urnas y vasijas, las cuales transforma en criaturas dotadas de una poderosa presencia escénica. Algunas de sus piezas evocan animales nativos del Paraguay, como el oso hormiguero, mientras que otras adquieren rasgos antropomorfos con cabezas y extremidades que emergen de las superficies cerámicas. Estas figuras, con sus contornos bulbosos y relieves pronunciados, parecen habitar un espacio entre lo mítico y lo real, apelando tanto a la memoria ancestral como a la vitalidad del presente [...] Su bestiario cerámico, con curvas sinuosas y afilados volúmenes, proyecta un lenguaje escultórico que es al mismo tiempo primitivo y vanguardista.

Solo Show de Julia Isídrez © Kasmin Gallery

De aquel momento de sus inicios, cuando Carlos Colombino, Osvaldo Salerno y Ticio Escobar reconocieron su talento, al día de hoy, ha transcurrido mucho tiempo. El año pasado Julia expuso como invitada especial en la muestra principal de la Bienal de Venecia, curada por Adriano Pedrosa; realizó muestras en Gomide&Co en San Pablo y en Kasmin Gallery, Nueva York, entre otras ciudades. Anteriormente, había participado en la Trienal de Chile y Documenta 13, Alemania, y obtuvo premios importantes como el Prince Claus de Holanda, por citar solo algunos de sus logros. Su obra forma parte de colecciones de prestigio como la de Fundación Cartier en París y el Museo de Arte de Denver, así como del Museo del Barro, Colección Nasta y Colección Mendonca en Asunción.

En estos momentos Julia -que acaba de inaugurar un museo en homenaje a su madre- tiene una agenda internacional de exposiciones y bienales y, desde su estudio en Itá, continúa trabajando y enseñando, asegurando la transmisión de su conocimiento a las nuevas generaciones.