Por primera vez en sus 127 años de historia, la Bienal de Venecia, la feria de arte contemporáneo más antigua y prestigiosa del mundo, que se inauguró el pasado 23 de abril, tiene una mayoría de artistas mujeres y artistas no conformes con su género, bajo la dirección de Cecilia Alemani.
Se trata de la 59ª edición, la cual se extiende hasta el 27 de noviembre y que cuenta con la participación de 213 artistas de 58 países, presentando más de 1.000 obras.
El concepto curatorial lleva por título “La leche de los sueños” y hace referencia a una serie de dibujos de la surrealista Leonora Carrington que luego se convirtieron en libro para niños. La muestra se centrará en tres áreas distintas de investigación: “La representación de los cuerpos y sus metamorfosis, la relación entre individuos y tecnologías y la conexión entre los cuerpos y la Tierra”.
Entre los artistas que exponen este año podemos mencionar a algunos muy conocidos en Estados Unidos y Europa, como Barbara Kruger, Cecilia Vicuña y Paula Rego. Aún así, el énfasis está puesto en artistas jóvenes o poco reconocidos. América Latina está representada en esta edición por Argentina, Chile, México, Perú, Brasil, Uruguay, Venezuela, Bolivia, Guatemala y Cuba.
En su curaduría, Cecilia Alemani ha destacado obras emblemáticas de mujeres artistas como la alemana Katharina Fritsch y la estadounidense Simone Leigh como una manera de "transmitir las ideas críticas de la exhibición y honrar a las mujeres en una experiencia transformadora, bella y reveladora".

Un hecho relevante de la edición de este año fue que la artista chilena Cecilia Vicuña, reconocida por sus quipus monumentales, fue distinguida con el León de Oro a la Trayectoria. Sus obras abordan distintas temáticas sobre el mundo contemporáneo, como la crisis ecológica, los derechos humanos, los pueblos originarios y los intentos represivos de homogeneización cultural.
Con motivo del reconocimiento, Vicuña declaró: "Este premio no es solamente para mí, sino para el mundo indígena y mestizo de América del que vengo, cuya potencia creativa está aún por desplegarse para ser todo lo que puede llegar a ser". Posteriormente, en sus redes sociales, escribió: "En un sentido profundo mi obra es el cuerpo fructífero del hongo subterráneo invisible que es el mundo nativo de esta Tierra. El León de Oro confirma la potencia de las obras y memorias negadas que al ser reconocidas pueden fertilizar la creación de otros mundos posibles".
También fue distinguida con el premio Katharina Fritsch, cuyas esculturas toman personas, animales o conceptos familiares -la Virgen María, un gallo, una calavera- y los vuelven extraños representándolos con colores llamativos o a tamaños inusualmente grandes.
Por otra parte, la estadounidense Simone Leigh obtuvo el León de Oro a la mejor participante y el pabellón de Gran Bretaña a la representación nacional más destacada, mientras Ali Cherri fue galardonado con el León de Plata, como joven valor de las artes visuales. Las menciones especiales individuales fueron para Shuvinai Ashoona y Lynn Hershman Leeson, y las colectivas para los pabellones de Francia y Uganda.