Falleció Graciela Chamorro, antropóloga y estudiosa de las lenguas guaraní y kaiowá
La antropóloga y teóloga Graciela Chamorro Argüello falleció ayer, martes 10 de febrero, a los sesenta y ocho años, en Mato Grosso do Sul, Brasil. Nacida en Concepción el 25 de abril de 1957, dedicó más de cincuenta años a la investigación de las lenguas, la cosmología y los saberes de los pueblos guaraní y kaiowá, convirtiéndose en una referencia internacional en etnolingüística guaraní.
Cursó estudios básicos en el Colegio Dr. Francia y el Liceo Santa Teresita de Concepción. A los dieciocho años se radicó en Brasil, donde obtuvo la licenciatura en Teología, la maestría en Historia y el doctorado en Teología, alternando la docencia con la actividad eclesiástica. Posteriormente realizó estudios avanzados en Romanística y Antropología en Alemania. Se estableció luego como profesora de Historia Indígena en la Universidade Federal da Grande Dourados, cargo que ocupó hasta sus últimos años.
La obra de Chamorro se articula en tres grandes vertientes: la teología guaraní, la etnografía del cuerpo y la lexicografía histórica. En Teología guaraní (2004) sintetizó décadas de investigación sobre la cosmovisión religiosa de los pueblos de lengua tupí-guaraní. A espiritualidade guarani: una teologia amerindia da palavra (1998) profundizó en el concepto central de su pensamiento: la palabra como eje articulador de la experiencia espiritual guaraní. En Kurusu ñe'engatu: palabras que la historia no podría olvidar (1995) examinó el símbolo de la cruz en el imaginario guaraní y los modos en que la palabra resiste los intentos de borramiento histórico.
Su tesis doctoral, Decir el cuerpo: historia y etnografía del cuerpo en los pueblos guaraní, reconstruyó mediante una metodología que ella misma definió como "detectivesca y paciente" la concepción, representación y experiencia del cuerpo en documentos coloniales. A partir de diccionarios jesuitas como el de Antonio Ruiz de Montoya (1639), rescató aspectos deliberadamente omitidos por la teología de la época —sexualidad, erotismo, reproducción, desarrollo corporal—, evidenciando la interferencia sistemática de los misioneros en los modos guaraníes de entender la corporalidad. Su obra Cuerpo social: historia y etnografía de la organización social en los pueblos guaraní (2018) amplió este enfoque hacia las dimensiones colectivas.
Su publicación más reciente, la tercera edición del Diccionario Kaiowá-Português (2024), fue el fruto de décadas de recopilación. Con 6.328 entradas acompañadas de notas culturales y lingüísticas, constituye un repositorio de la visión del mundo, la cultura, la imaginación y el pensamiento del pueblo kaiowá. Chamorro insistió en que no se trataba de "una obra lexicográfica meramente", sino de "un esfuerzo colectivo para documentar y preservar la lengua y los saberes de una de las etnias más ricas en historia y cultura". En 2006 recibió el Premio Branislava Susnik de Antropología por Ciclo de vida de los pueblos guaraní: aporte lingüístico a partir de los léxicos de Antonio Ruiz de Montoya.
En Brasil, Chamorro fue creadora del Casulo —Espacio de Cultura y Arte—, donde sembró diccionarios, cantos y danzas kaiowá-guaraní que permanecen como marcas vivas de su dedicación. La musicista y antropóloga Magda Pucci caracterizó así su método: "Graciela eligió escuchar. Escuchar lenguas heridas, memorias interrumpidas, palabras que la historia intentó apagar. Hizo de la investigación un gesto ético, de la escritura un acto de cuidado y de la convivencia con los pueblos guaraní y kaiowá un compromiso sin retroceso".
La Universidade Federal da Grande Dourados expresó que "Graciela Chamorro fue una voz incansable en la lucha, en la cultura y en la defensa de los derechos de los pueblos indígenas Guaraní Kaiowá". La Fundación de Cultura de Mato Grosso do Sul señaló que su "trayectoria académica en Brasil y el exterior construyó una obra sólida basada en décadas de convivencia e investigación junto a comunidades indígenas", legado que permanecerá como guía para futuras generaciones.
Un poema que circuló en redes sociales tras su muerte condensa su visión: "e o céu se abre de manhã. Me abrigo em colo, em chão" / "ha ko pyhareve yvaga ojeavyva. Añemoakãmbyry yvýpe" —invitación a habitar el amanecer, a resguardarse en el abrazo de la tierra, donde las palabras guaraní continúan reverberando en las voces de quienes Chamorro dejó escuchando.