Un reciente descubrimiento arqueológico en Vergina, Grecia, podría cambiar la comprensión histórica sobre uno de los líderes más legendarios del mundo antiguo. Según informa The Art Newspaper, un académico griego ha revelado que una túnica encontrada en la Tumba II de Vergina, situada a 300 kilómetros al norte de Atenas, podría haber pertenecido a Alejandro Magno (356-323 a.C.).
La prenda, conocida como quitón, fue hallada junto a un osario de oro que contenía una corona dorada y restos óseos. El académico, Antonis Bartsiokas, profesor emérito de antropología física y paleoantropología en la Universidad Demócrito de Tracia, sostiene que los huesos podrían corresponder al medio hermano y sucesor de Alejandro, Filipo Arrideo.
Los restos fueron descubiertos hace varias décadas, pero solo recientemente los fragmentos de la túnica multicapa han sido sometidos a rigurosos estudios científicos, incluyendo análisis químicos y microscópicos. Los resultados del análisis llevaron a Bartsiokas a concluir que la tela, originalmente de color púrpura y blanco, era una prenda que solo los monarcas podían usar en la antigua Persia, un símbolo de poder que Alejandro adoptó tras su conquista del Imperio persa.
El profesor también argumenta que el friso ubicado sobre la entrada de la Tumba II representa a Alejandro Magno luciendo esta misma túnica. Si la teoría de Bartsiokas resulta cierta, este hallazgo podría desafiar la creencia generalizada de que la Tumba II contiene los restos del padre de Alejandro, Filipo II, y podría arrojar nueva luz sobre las prácticas funerarias y el legado visual del gran conquistador.
La comunidad arqueológica y académica sigue debatiendo las implicaciones de este descubrimiento.