Hoy miércoles 11 de junio, a las 19:00 horas, la Embajada de Brasil en Paraguay y el Instituto Guimarães Rosa inauguran una doble exposición que reúne las muestras Ecos Sutiles y ¡La Vida Insiste!, con obras de cuatro artistas brasileñas. Será en el Espacio Cultural de la Embajada (Eligio Ayala casi Perú). Las muestras permanecerán abiertas hasta el 29 de agosto de 2025, con entrada libre y gratuita.
La propuesta expositiva reúne dos muestras que dialogan en torno a temas como la memoria, la transformación y la resistencia, desde perspectivas poéticas y materiales diversas.
En la Sala Lívio Abramo se presenta ¡La Vida Insiste! de Karina Amadori, una instalación que transforma la seda paranaense en metáfora de persistencia. Sus obras exploran la relación entre fragilidad y fortaleza, activando una reflexión sobre los ciclos de vida y resistencia desde lo textil y lo orgánico.
En el texto de presentación, Adriana Almada explica que "La obra de Karina Amadori se teje —literalmente— desde el umbral entre materia y pensamiento, entre lo orgánico y lo simbólico, allí donde un hilo de seda se transforma en cuerpo, y una raíz de manglar —ese árbol que respira fuera del agua— se vuelve metáfora de resistencia. "
En otro pasaje, señala "Su práctica artística se funda en la escucha atenta a los materiales: su historia, su procedencia, su modo de estar en el mundo. Todo está ligado a una ética del cuidado. Su decisión de trabajar con seda cruda —que llegó a ella casi por azar—responde a una intuición visceral: buscaba una materia que evocara el tendón humano. La encontró en un filamento que, aunque aparentemente frágil, posee una firmeza que resiste a cualquier tensión: el hilo de seda. Para Karina Amadori, la seda desafía a la extinción y guarda en sí el tiempo y el esfuerzo de la oruga y la mariposa, condenada a una vida breve."

Simultáneamente, el Espacio Cultural albergará Ecos Sutiles, una exposición colectiva que reúne trabajos de Juliane Fuganti, Bruna Mayer y Gabriela Stragliotto. Cada una aborda el territorio de lo sensible a partir de lenguajes visuales particulares. La curaduría está a cargo de Antonio Carlos Machado.
Juliane Fuganti presenta una serie de fotograbados que capturan la atmósfera de los manglares, revelando la fuerza simbólica y vital de estos ecosistemas. Bruna Mayer incorpora su propio cuerpo en una obra performática realizada con sangre, proponiendo un diálogo entre el duelo y la creación. Gabriela Stragliotto ofrece pinturas que trazan mapas afectivos, en los que la geografía emocional se vuelve paisaje plástico.