Hasta junio de 2021 podrá verse la muestra Campesina rekove (Las mujeres en las Ligas Agrarias, 1974-1984), del fotógrafo y sacerdote jesuita José María Blanch. La misma, realizada con curaduría del fotógrafo Luis Vera, está desplegada en la Fotogalería Fulgencia Almirón de la Plaza de la Democracia (Independencia Nacional y Cerro Corá).
La exposición, que reúne una pequeña parte del trabajo de Blanch, es el resultado de un visionado del importante archivo fotográfico del autor, que contiene unas 50 mil fotos analógicas en blanco y negro que continúan siendo digitalizadas y sistematizadas. Estas fotografías muestran una parte de la historia reciente de nuestro país, por lo que el curador considera este archivo como "un importante referente social y antropológico de varias décadas".

Vera comenta que "dentro del conjunto, unas 25 mil fotografías están relacionadas con el tema campesino, ampliamente desarrollado por el autor principalmente en la década del '70". Pero la obra de Blanch no se limita a la temática rural. "También se destacan diversos temas fundamentales: las trabajadoras domésticas, trabajadores en zonas urbanas y una importante documentación de arte escénico en nuestro país", dice el curador, quien remarca el aporte de Blanch en este último ámbito, donde incursionó "portando su técnica y su lenguaje artístico, tal vez no aplicados corrientemente hasta ese momento, por cuestiones técnicas o falta de experiencia de quienes se dedicaban a la fotografía de danza y teatro, sobre todo".

Estas ligas, que promovían su pensamiento a través de las Escuelitas Campesinas, fueron fuertemente reprimidas durante el régimen de Stroessner. "Las mujeres fueron las más afectadas y, en muchos casos, quedaron solas en las comunidades con sus hijos e hijas, sobreviviendo a las más oscuras persecuciones", explica el curador.

Si bien las imágenes del padre Blanch abordan múltiples aspectos de la vida campesina en el Paraguay durante las décadas mencionadas, el curador focalizó su interés en las mujeres, movido por testimonios documentados como el de Celfidia: "Ese año 80 se juntaron las mujeres que quedaron, los hombres habrían sido todos muertos o presos. Teníamos que dar de comer a 22 criaturas y hemos sufrido mucho con ellas. Para peor, se les ocurrió a los policías prohibirnos ir a las chacras en busca de maíz y mandioca. 'Si van allá serán baleadas', nos dijeron. Yo les dije que si era así morirían las criaturas, y que más bien nos custodien al ir a la chacra. Pero siguió la prohibición: no podíamos a ir a la chacra".

Luis Vera sostiene que mucho de la visión de Blanch "está en lo que nos cuenta acerca del inicio de su trabajo fotográfico: la necesidad de contar con imágenes que generaran diálogos, discusiones, conciencia para su trabajo pastoral, ese entrenamiento previo de su propia mirada, que lo hacía ver más allá del solo registro documental para convertirlo en imágenes que despiertan más preguntas, como debe ser el arte mismo".