El Ojo Blindado

"Bird" se proyecta en el ciclo de cine y jazz de El Otro Teatro

Un drama biográfico que profundiza en la vida tumultuosa del saxofonista Charlie Parker, explorando el genio creativo y los demonios personales que definieron su legado en la música.

Este miércoles 21 de enero, a las 19:00 horas, se presenta una nueva función de su ciclo de cine alternativo El Ojo Blindado, dedicado en esta ocasión a la relación entre "Cine y jazz". La película programada es Bird, el drama biográfico de 1988 dirigido por Clint Eastwood, el cual traza la vida del saxofonista Charlie Parker, figura central en la revolución del jazz moderno. El ciclo  se desarrolla todos los miércoles de enero y febrero en El Otro Teatro, ubicado en Tacuary 1046. La entrada es libre y gratuita.

Clint Eastwood gestó durante años la idea de llevar al cine la biografía de Parker. El proyecto se originó en la década de 1970, cuando el colega y amigo del músico, Teddy Edwards, compartió sus recuerdos con el guionista Joel Oliansky. Inicialmente se consideró a Richard Pryor para el papel protagónico, pero Eastwood, conocedor del género jazzístico, desestimó esa opción por considerar que forzaría un tono cómico. 

La narrativa de Bird avanza y retrocede a lo largo de la breve existencia de Charlie Parker, desde su infancia en Kansas City en 1939 hasta su muerte en Nueva York a los 34 años, a causa de una sobredosis de heroína. La película retrata su llegada a Nueva York como un saxofonista desconocido cuya capacidad de improvisación lo catapultó a la fama y lo llevó, junto a Dizzy Gillespie (Samuel E. Wright), a desarrollar el sonido del bebop. Las grabaciones originales de Parker fueron remezcladas digitalmente bajo la supervisión de Lennie Niehaus para lograr una mayor fidelidad sonora.

El filme se centra en la relación del músico con su esposa Chan Parker (Diane Venora), presentada como su principal apoyo y, al mismo tiempo, como su "habilitadora". También explora su amistad con Gillespie y su influencia en el trompetista Red Rodney (Michael Zelniker), con quien realizó una gira por el sur segregado de Estados Unidos.

La interpretación de Forest Whitaker es destacada por su capacidad para evocar la presencia física y la tormenta interior de Parker. La cinta no elude los aspectos más destructivos de su vida: el alcoholismo, la adicción a las drogas, los tratamientos psiquiátricos y su ciclo constante de autodestrucción, el cual coexistía con su genialidad creativa.

Eastwood construye la historia con un cuidado especial hacia los "vuelos creativos" de Parker en el escenario y su deterioro fuera de él. La película subraya cómo el músico fue reiteradamente rechazado para obtener la licencia de cabaret, lo que le impedía actuar incluso en Birdland, el club que llevaba su apodo. Además, Bird contribuyó a visualizar el legado de Parker para audiencias posteriores, dado que existía un escaso registro fílmico real del artista. La crítica Pauline Kael, de The New Yorker, describió el filme como "una madeja de ratas de flashbacks y lluvia", aunque reconoció la actuación "abundantemente sentido" de Whitaker. Leonard Feather, quien conoció a Parker, afirmó que olvidaba estar viendo a un actor a los cinco minutos de comenzada la proyección.