Autorretratos de mujeres artistas en la National Portrait Gallery de Londres

14 Marzo de 2022
14 Marzo de 2022
Autorretratos de mujeres artistas en la National Portrait Gallery de Londres
Autorretratos de mujeres artistas en la National Portrait Gallery de Londres

La National Portrait Gallery de Londres, actualmente cerrada por una importante remodelación, ha adquirido cinco autorretratos de artistas con identidad femenina como parte de un proyecto de tres años para impulsar la representación de mujeres en su colección.

La adquisición incluye el primer autorretrato de una mujer negra que entra en los fondos de la galería, Självporträtt, Åkersberga, de Everlyn Nicodemus, de 1982.

En el cuadro confluyen las identidades de Nicodemus como artista, mujer, madre y esposa. Hablando de la obra a The Guardian, la artista nacida en Tanzania y afincada en el Reino Unido la definió como "una forma de supervivencia psicológica".

Entre las últimas adquisiciones de la National Portrait Gallery se encuentra un cuadro de Rose Finn-Kelcey, importante figura del arte contemporáneo británico cuya práctica lúdica y feminista abarcó la performance, la instalación, la fotografía y la escultura. Su autorretrato, Estudio preparatorio para "Divided Self", representa imágenes especulares de sí misma en plena conversación mientras está sentada en un banco de Hyde Park, en Londres.

En el autorretrato Aphrodisiacs Being Socially Constructed, de Chila Kumari Burman, de 1988, la artista aparece en dos papeles diferentes simultáneamente, como mujer joven y como guerrera. Una obra de la artista conceptual Susan Hiller, Ace (Retrieved), pertenece a una serie de autorretratos inspirados en imágenes de fotomatón, con el rostro de la autora reproducido muchas veces con ligeras variaciones de pose en cada imagen.

Por el contrario, el cuadro de Celia Paul, Eyes Lowered (Ojos bajos) presenta una única imagen melancólica de sí misma. Su rostro se muestra amarillento y demacrado, y sus ojos aparecen a la deriva en la contemplación. La obra fue creada como parte de una serie de autorretratos que debutó simultáneamente con sus memorias de 2019, en las que la artista se sinceró sobre su vida y su asociación con Lucian Freud. En las memorias, Paul, una musa frecuente del famoso y dominante Freud, reflexionó sobre el acto de reclamar el propio poder a través del retrato. "El acto de sentarse no es pasivo", escribió, y añadió que ahora "soy mi propio sujeto".

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