Apuntes sobre la película "Narciso", de Marcelo Martinessi

En "Narciso" se encuentran latentes cifras de nuestra historia, señales sombrías de nuestro presente (la película es propositivamente oscura), pero esos vestigios actúan al sesgo y por medio de rodeos que esquivan el denuncialismo literal y permiten juegos múltiples entre las imágenes y la narrativa, irreductibles a una interpretación definitiva.

Ticio Escobar
por Ticio Escobar 9 Abril de 2026
9 Abril de 2026
Escena de "Narciso"
Escena de "Narciso" Fotograma

Para intensificar la experiencia de la realidad, el arte, muy especialmente en el cine, tiende trampas al discurrir lineal de la historia. Lo hace desde su posibilidad de descarrilar el tiempo, en figura de Shakespeare, introduciendo líneas de fuga que, disparadas en sentidos contrarios, crean extraños túneles entre lo acontecido, el presente y el porvenir. El arte no interpreta literalmente el pasado, ni profetiza acerca del futuro, pero, desde el fondo de la poesía que turba las imágenes, llena el tiempo de presagios y señala indicios ambiguos de lo que está ocurriendo o podría ocurrir. 

Escena de Narciso © La babosa cine
Escena de Narciso © La babosa cine

En Narciso se encuentran latentes cifras de nuestra historia, señales sombrías de nuestro presente (la película es propositivamente oscura), pero esos vestigios actúan al sesgo y por medio de rodeos que esquivan el denuncialismo literal y permiten juegos múltiples entre las imágenes y la narrativa, irreductibles a una interpretación definitiva. Los recursos del arte no se muestran a cuerpo gentil; movilizan estratos diversos para apelar a la imaginación, que nunca transita un solo camino ni apunta a una dirección única.

Escena de Narciso © La babosa cine
Escena de Narciso © La babosa cine

Sí, la película transcurre en los tiempos primeros de la dictadura de Stroessner. Y sí, se habla de represión, autoritarismo e intolerancia; pero estos contenidos no son representados, sino intensamente sugeridos a través de climas sofocantes; atmósferas de pesadilla, por momentos, que actúan desde los meandros indescifrables de la subjetividad. Es decir, actúan micropolíticamente mediante los camuflajes de la imaginación y los desvíos del deseo. Y, también, a través de los ministerios de la belleza. Belleza difícil y casi sórdida, pero, ¿qué otra cosa es la belleza sino la conmoción de la forma apretada contra su propio límite? Basta esbozar algunas referencias para recordar el miedo, que nunca puede ser olvidado: que nunca debe serlo para mantener la memoria alerta. 

Escena de Narciso © La babosa cine
Escena de Narciso © La babosa cine

El arte disloca el orden del tiempo. La película transcurre a fines de los años 50, pero sus aires distópicos no sólo resuenan en el recuerdo, sino en el presente y alargan sus negruras hacia adelante. Por un instante, el laberíntico espacio de algunas escenas parece citar con sutileza El gabinete del doctor Caligari (1920), cuyo expresionismo, surrealista en parte, levanta escenarios que aparentan no tener salida y dejan filtrar, a contraluz, la amenaza del nazismo. Bien interrogado por el arte, todo tiempo tiene "relámpagos de futuro" para usar una expresión de Walter Benjamin. Narciso transcurre en un pasado cuyos relámpagos oscurecen nuestro presente y permiten entrever sombras que germinan en silencio (no tan en silencio, en verdad). 

"Narciso", de Marcelo Martinessi.
Escena de Narciso © La babosa cine

Como toda propuesta cabal, el humor y el tono farsesco parpadean en los pasillos oscuros de la emisora de radio, sede principal de la película. O lo hacen entre bambalinas, o en la escena abierta en medio de la escena para neutralizar la obviedad de la representación representándola ("Mostrad que mostráis", Brecht). "Esto es el final", le dicen a quien representa al Drácula del radioteatro. "No, esto es el principio", contesta el personaje. Pero, como en toda obra cabal, aun una mínima dosis de humor podría desviar la figura del mañana de su destino trágico. Activar poéticamente el pasado, transgredir, sacudir y reinventarlo abren la posibilidad de movilizar el porvenir. La mejor jugada política del arte consiste en avistar la dimensión de lo posible en oscuros pasadizos o callejones donde todo amanecer parece imposible. 

 

Nota de edición

La película "Narciso" (2026), dirigida por Marcelo Martinessi, fue producida principalmente por La Babosa Cine, productora liderada por Sebastián Peña Escobar y el propio Martinessi, en asociación con Belén Vierci. Ganadora del Premio FIPRESCI (Crítica Internacional) en la Berlinale 2026, la película cuenta con la dirección de arte de Carlo Spatuzza y Babi Targino y la actuación de Diro Romero, Manuel Cuenca, Natalia Cálcena, Margarita Irún, Belén Vierci, Arturo Fleitas y Alberto Sánchez, entre otros. Narciso se basa en la novela homónima de Guido Rodríguez Alcalá. 

 

* Ticio Escobar es crítico de arte, curador, docente y gestor cultural. Fue presidente de la sección paraguaya de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA Paraguay), director de Cultura de la Municipalidad de Asunción y ministro de la Secretaría Nacional de Cultura. Es director del Centro de Artes Visuales/Museo del Barro.  

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