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Agenda Cultural

Carmen Soler, la implacable tragedia

Escena de la obra teatral "Carmen Coraje". Cortesía

Escena de la obra teatral "Carmen Coraje". Cortesía

En la dramaturgia de Bertolt Brecht (Madre Coraje et al.), se recurre al “efecto de distanciamiento”, con el objeto de establecer la comprensión racional ante un drama social y, consecuentemente, evitar la catarsis, es decir, la aprehensión afectiva del espectador frente a la tragedia escénica. La catarsis, derivada de la tragedia, según Aristóteles, actúa como purificación en el espectador y, consiguientemente, implica una cierta liberación afectiva.

En la obra Carmen Coraje, emergida de una tragedia real -concebida y dirigida por Raquel Rojas-, el público se ve enfrentado a una realidad patética que, de algún modo u otro, habrá de afectarlo de manera  fehaciente, con experiencias históricas, vivenciadas recientemente.

Carmen Briano y Raquel Rojas. Cortesía

¿Cómo permanecer distante ante aquel compromiso en vida de Carmen Soler, una luchadora que conjugó en sí misma la comprensión sensible de aquella realidad armonizada en poemas, con la rebelión enardecida y comprometida ante la injusticia de una situación siniestra?

En esta puesta dramática de El Camarín en el teatro Arlequín, el “efecto de distanciamiento” brechtiano nos permite observar con espanto el régimen dictatorial stronista; conocer sus mecanismos de represión, los cómplices esbirros del terror y el odio instaurado en un periodo nefasto de nuestra realidad histórica paraguaya.

Sin embargo, ¿cómo podría el espectador tomar distancia afectiva ante esa realidad patética y conmovedora? ¿Cómo podría permanecer incólume ante la manifestación poética de aquellas palabras que penetran nuestra sensibilidad y que nos vuelven más humanos? Todo esto implica  preguntarnos: ¿cómo evitar la catarsis de aquella tragedia que solo podrá encontrar la comprensión profunda a través del arte y la emoción poética?

La actriz Carmen Briano interpretando a la poeta revolucionaria Carmen Soler. Cortesía

La actriz Carmen Briano interpretando a la poeta revolucionaria Carmen Soler. Cortesía

Estos interrogantes de intensa sensibilidad humana solo encontrarán respuestas en el espectador sensible y en la profundidad de su comprensión. Será el momento en que asuma dentro de sí la reflexión recóndita del intenso drama concebido por Raquel Rojas y vivenciado por la sensible y desgarradora emoción de Carmen Briano. Con un monólogo patético, la actriz asume una magistral actuación; y al atravesar el poliédrico y múltiple espacio escénico, nos va conduciendo hacia el fragor de la íntima emoción de las palabras; nos envuelve en las múltiples vivencias de una fatal realidad poética, y nos sumerge en las profundidades de una mujer valiente, que desafía una realidad infame.

Carmen Coraje se posiciona frente al espectador y lo enfrenta de manera provocadora. Desafía  nuestra condición humana y es así como nos vemos expuestos ante aquella realidad inexorable. Nos cuestiona. Nos induce a la autorreflexión y nos desafía a sopesar en qué medida somos críticos, en qué medida somos complacientes. A partir de esto, podremos intentar la “catarsis” o bien, el “distanciamiento” para llegar a comprender la vivencia de la autorreflexión consecuente emergida desde nuestra emoción estética.

 

Nota de edición

La obra Carmen Coraje, dirigida y escrita por Raquel Rojas y protagonizada por Carmen Briano, tendrá sus últimas funciones el viernes 4, sábado 5 y domingo 6 de octubre en el Arlequín Teatro (Antequera 1061 y República de Colombia).

 

* Aníbal Cardozo Ocampo es arquitecto, profesor titular de crítica arquitectónica, miembro del Colegio de Arquitectos y de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA).

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