Pirámide socioeconómica

De cada 100 hogares, 7 pertenecen a la clase alta

Asunción es la cuidad con mayor porcentaje de clase alta, con 15% del total, pero también con alto porcentaje de población vulnerable a caer en la pobreza.
¿Cómo está conformada la pirámide socioeconómica en Paraguay? Foto: @noro.mx

De acuerdo a la consultora internacional -con presencia en nuestro mercado- Captura Consulting, 7% de los hogares tienen ingresos por encima de G. 29 millones. 

La base de la pirámide de nivel socioeconómico (los de menores ingresos), constituyen el 55% de los hogares, siendo 42% con nivel bajo ascendente y 13% nivel bajo o marginal. 

La clase media en su conjunto (alta, típica y baja), suman el 45% del total de lo que abarca el estudio. En el desglose, 7% corresponde a ingresos medios y altos; 13%, con ingreso promedio y 25% con ingresos considerados medio bajos. 

Nos contactamos con la consultora, con matriz en Perú, para conocer más detalles de la metodología aplicada para el estudio, pero no hubo respuesta al cierre de esta edición. El reporte tomó relevancia, tras su publicación en Forbes Paraguay. 

Lo que sí se menciona es que el relevamiento abarcó unas 1.000 encuestas a personas entre 18 y 65 años en Gran Asunción, Ciudad del Este, Encarnación, Villarrica, Pedro Juan Caballero, Concepción, Coronel Oviedo. 

Volviendo a las cifras, el segmento medio alto/alto tiene ingresos por encima de 29 millones de guaraníes al mes. Se trata del grupo de personas con la mayor capacidad de poder adquisitivo. 

Asunción es la ciudad con mayor porcentaje de clase alta, con 15% del total, pero también con alto porcentaje de población vulnerable a caer en la pobreza. Tomando en cuenta, las ciudades, el interior, solo el 3% de los hogares pertenecen a la cúspide.

Puerto de Asunción.

En mitad de la pirámide está la clase media en sus distintas segmentaciones, básicamente corresponde a ingresos mensuales en el hogar cercano a G. 5 millones. Desde el punto de vista de negocios, hay oportunidades de mercado para vender  productos y servicios donde los precios no son muy elevados. 

La base

En el otro extremo están sectores popular y marginal, es decir, los hogares que tienen ingresos por debajo de 2 millones de guaraníes, lo que da cuenta que la brecha de desigualdad social sigue bastante extendida.

Este segmento está siendo muy fuertemente golpeado por la disparada de precios de alimentos, especialmente de la carne, esto teniendo en cuenta que gran parte de sus ingresos son destinados a tener un plato de comida en el día a día. Está de más decir también, que no tienen ninguna posibilidad de tener ahorros. 

Se tomaron en cuenta datos oficiales del Censo como nivel de instrucción del jefe de hogar, cantidad de personas que aportan a la economía familiar, tipos de ocupación, características de las viviendas, cobertura de salud y bienes y servicios disponibles. 

Desigualdad

En línea con el tema, la plataforma Hellosafe presentó resultados del Índice de Prosperidad 2025, que evalúa a 186 países mediante indicadores como el PIB per cápita, RNB per cápita, ahorro nacional, IDH, coeficiente de Gini y tasa de pobreza. 

Pobreza y falta de trabajo inciden en la población.

Este enfoque busca medir el desarrollo desde una perspectiva integral, considerando aspectos económicos y sociales que afectan directamente la calidad de vida de la población.

Paraguay figura en el puesto 14 de 23 países latinoamericanos evaluados, lo que evidencia un rezago frente a naciones vecinas. 

Aunque el país ha logrado avances macroeconómicos relevantes, como el grado de inversión alcanzado recientemente, persiste una marcada brecha social que limita su potencial de crecimiento y bienestar general. La desigualdad en el acceso a oportunidades económicas, educativas y sanitarias frena el avance hacia una sociedad más equitativa.

Expertos coinciden en que uno de los principales desafíos para Paraguay radica en el fortalecimiento institucional. Sin servicios públicos eficientes y transparentes no es posible alcanzar un desarrollo sostenible. 

La experiencia de países como Chile y Uruguay demuestra que el fortalecimiento del aparato estatal y la implementación de políticas inclusivas pueden elevar significativamente los indicadores de prosperidad.